- Policía mantiene que el autor tenía vida marital con ella, pero planeó el robo junto a otra persona
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ SAN [email protected]
Cerrada y solitaria se encuentra la casa de Indiana del Carmen Espinoza Molina, de 49 años, quien fue asesinada el pasado 20 de mayo, en el barrio 5 de Julio de San Marcos, según lo ha decidido la familia; mientras en su interior aún se observan objetos de la hoy occisa y el escenario donde se presume que hubo una lucha intensa de la víctima por salvarse de el o los asesinos.
Un móvil pasional seguido de robo es lo que hasta la fecha mantiene la Policía de Carazo, sin embargo, a nueve días del hecho que estremeció al vecindario y a la ciudad entera, aún no hay culpables, sólo sospechosos, dijo el comisionado Buenaventura Miranda Fitoria, segundo jefe de la Policía departamental.
Fotos familiares, ropa tirada en el piso, cuadros que cuelgan de las paredes y algunos muebles, son parte de las pertenencias que aún están en la vivienda, luego de que la familia decidiera sacar otros objetos de valor y la mercadería de la pulpería que tenía la fallecida.
Los únicos testigos de lo que sucedió esa noche son dos fieles gatos que acompañaban a la mujer, y aún después de la trágica muerte de su ama permanecen habitando la casa, como custodiando los recuerdos que impregnan las cuatro paredes del inmueble.
FAMILIA TEMEROSA
Al hablar con la madre, hermanas e hijos de la víctima se percibe que hay temor en ellos, y aunque piden con mucho coraje que se haga justicia en el caso, también dejan claro que tienen miedo de salir a la calle a cualquier hora porque le temen al asesino, que aún anda suelto.
Según la versión de una vecina, esa noche del 19 escuchó gritos entre las 11 y 12 de la noche; seguidamente un perro que se mantenía cerca del patio de la casa de la fallecida comenzó a ladrar sin descanso.
“Creemos que pudieron ser dos los asesinos y que eran conocidos por ella, porque las puertas no estaban forzadas,” comentaron, tras explicar que la mujer pudo abrirles la puerta, y ya adentro procedieron a golpearla para robarle dinero, joyas, un equipo de sonido, todos los CD y cassetes que ella mantenía en una caja, y hasta ropa fue extraída de una de las vitrinas de la venta, dijeron los familiares, que prefirieron omitir sus nombres.
“Sólo un psicópata pudo hacer lo que hizo con mi madre, dijo una de sus hijas, quien señaló que su progenitora fue asfixiada con una almohada, golpeada en el rostro y el cuerpo, y finalmente usaron el cuchillo para cortarle la yugular.
VERSIÓN POLICIAL
Para la Policía el móvil del asesinato es pasional seguido de robo, pues las investigaciones indican que la casa de la hoy occisa era frecuentada por cinco personas, que se presume tenían algo que ver con la víctima en el plano amoroso. Celso Antonio Arias Estrada, de 20 años, fue detenido por el hecho, y después liberado por carecer de pruebas.
El comisionado Buenaventura Miranda, segundo jefe de la Policía, informó que otro de los sospechosos ya fue investigado y resultó limpio. Por ahora el trabajo sigue y los elementos de prueba están en el laboratorio, para cotejar con huellas, sangre y cabellos de las personas que serán detenidas en el proceso, pero asegura que este misterio lo van a esclarecer.
Según Miranda, aún no se da con el paradero de dos hombres que frecuentaban la casa de la señora, quienes pasan a ser fuertes sospechosos, además de Celso Antonio, quien es originario de Masaya, tras suponer que el asesino tenía relación sentimental con la hoy occisa, pero pudo planear el robo con otra persona.