Oscar Pacheco, ha logrado buen suceso en su empresa, después de los pesares del exilio. (LaA PRENSA/O. Valenzuela)

A paso lento, pero seguro

Empezó su negocio atendiendo a tres clientes por mes y hoy su clientela supera los cien Amparo Aguilera [email protected] Su nuevo edificio da fe de las buenas ventas. Tiene dos plantas, tres líneas telefónicas y puertas a las que sólo le hacen falta la tecnología inteligente, propia de los actuales hoteles de la capital. Oscar […]

  • Empezó su negocio atendiendo a tres clientes por mes y hoy su clientela supera los cien

Amparo Aguilera [email protected]

Su nuevo edificio da fe de las buenas ventas. Tiene dos plantas, tres líneas telefónicas y puertas a las que sólo le hacen falta la tecnología inteligente, propia de los actuales hoteles de la capital.

Oscar Pacheco, co propietario de Sellos y Empaquetaduras Industriales S.A., dice que la inversión rondó los 80 mil dólares, sin incluir los dos vehículos nuevos, refiriéndose “en peso y centavo” a la primera “secuela” que han dejado las utilidades de los últimos meses.

Cuatro años atrás, cuenta que el mismo negocio se comprimía en un local rentado. En ese entonces, él se hacía un “colocho”. “Era el vendedor directo, el busca clientes, el visitador, el que limpiaba y cuidaba el local…”, recuerda.

“Inclusive —prosigue— hasta recorría las páginas amarillas en búsqueda de posibles compradores. Así empecé atendiendo a tres clientes al mes”. Enfrentando a su vez departamentos de compras que privilegiaban a proveedores de vieja data.

Pero hoy, su situación es otra. Labora con cinco empleados y con más de cien clientes entre éstos, camaroneras, talleres metal mecánicos, talleres hidráulicos, constructoras, empresas mineras, etc. las cuales tienen a su disposición 30 líneas (20 más que en al inicio) de productos (partes y accesorios para industria) importados de Estados Unidos, México y Colombia.

MÁS PLANES

“Pero sigo trabajando con ingenieros de mantenimiento, de grandes y pequeñas industrias, a quienes explico técnicamente la calidad de las ofertas, les doy la prueba y se las vendo a precios por debajo de la competencia”, explica.

Según detalla, con esta estrategia ha ganado terreno en el mercado. Aunque antes de aventurarse en el negocio, realizó un estudio previo de la competencia, clientes y del tipo de productos que ofertaban.

“Esto me ayudó, por ejemplo a darme cuenta que aquí enfrentábamos entre tres a cinco marcas como competencia, mientras en Costa Rica mi socio (Eliécer Valerio) y yo desafiábamos entre siete y nueve marcas”, expone.

Sin embargo este éxito también deriva de la laboriosidad. “Porque aunque sea co dueño del negocio, lo veo como un trabajo al que hay que asistir a diario”, comenta.

No en balde los 10 mil dólares en ventas brutas que obtienen al mes, en estos cinco años, han alcanzado niveles arriba del 50 por ciento con utilidades mensuales de un 15 por ciento.

Este logro lo mantienen con la idea de establecer una sucursal de Sellos y Empaquetaduras en Chinandega y de extenderse en mercados como El Salvador y Guatemala. “Como ven, vamos lentos, pero seguros”, apunta el empresario.

LAS TRABAS

Según Oscar Pacheco, empresario nicaragüense, las trabas para invertir en el país son los impuestos. “Porque son muchos y algunos no tienen razón de ser, como el impuesto que se paga a la Municipalidad en concepto de basura, cuando el limpiador de la calle casi nunca se ve por los negocios”, puntualizó.

«EXILIADO»

Oscar Pacheco, empresario exitoso con 38 años a cuestas, emigró en la década de 1980 a suelo costarricense. “Me fui en busca de mejores oportunidades porque aquí (en Nicaragua) ni estudiar se podía”, refiere.

En el país vecino cursó la carrera de Ingeniería en Metalurgia y se casó con la tica, Martha González. Ya egresado, regresó al país en los años 90, y empezó a trabajar en Shell de Nicaragua.

Sin embargo, consumido por la “inestabilidad” política y económica de aquellos años, retornó a Costa Rica donde se dedicó a laborar en el Instituto Costarricense de Electricidad, allí conoció a su actual socio, Eliécer Valerio, con quien ideó el negocio de Sellos y Empaquetaduras Industriales S. A.  

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