Edgard Rodríguez C. [email protected]
En el béisbol, el bateo se lleva los headlines, pero el pitcheo gana los campeonatos.
Por ahora, los Yanquis no están consiguiendo ni una cosa ni la otra.
El equipo de vigoroso ataque, formidable defensa y profundidad monticular, que desde el inicio pareció proyectarse hacia la Serie Mundial, se ha tornado ahora en una incongruencia de la peor calaña, a la que poco le ha faltado para deprimir a sus seguidores.
Y como si no fuera suficiente ridículo perder 11 de sus últimos 12 juegos en “Yankee Stadium”, los otrora bombarderos tropezaron ayer ante Boston, cuando Roger Clemens buscaba la victoria 300 de su carrera, en un escenario preparado para la celebración.
Iniciaron tan bien la campaña, que ganaron 18 de sus primeros 21 partidos y dieron la impresión que lo único que habría que averiguar, era quiénes serían sus rivales en el Clásico de octubre. Se les vio compactos, pujantes. Parecían una máquina diseñada para ganar.
Pero alguien mojó la pólvora de los artilleros, a los pítcheres se les acabó la cuerda y la defensa dejó de ser eficiente. ¿Cómo ha pasado eso? Nadie se lo explica, pero ha ocurrido. Y el dueño, George Steinbrenner, que nunca ha sido paciente, comienza a fruncir el ceño.
Mike Mussina, quien parecía rumbo al Cy Young con un espectacular récord de 7-0, tiene 0-3 en sus últimas tres aperturas. A Andy Pettitte, el balance se le cambió de 4-1, a 4-5. Jeff Weaver y su 3-3, refleja la inseguridad que siempre proyecta en el box.
Para remate, Juan Acevedo se ha vuelto un experto en “entregar la valija”, mientras a Mariano Rivera lo dejan sin chance de fajarse por un rescate. Ni siquiera la salida de Derek Jeter, afectó tanto al equipo como el “trabón general” que está pasando ahora.
Alfonso Soriano hace su mejor esfuerzo con sus 316 puntos, pero le falta acompañamiento. El líder del club, Jason Giambi (.207) no entra en calor. Lo mismo pasa con Jorge Posada (.258) y el japonés Hideki Matsui (.261) ha perdido ritmo.
Por fortuna, octubre no está tan cerca y hay tiempo de rectificar.