- Doña María Teresa Armijo se hizo famosa con la canción de Carlos Mejía “El almendro donde la Tere”, jamás parió un hijo porque, según ella, le “gusta la vida libre e independiente, no estar bajo la bota de nadie, sólo bajo el almendro”, reafirma
Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL/[email protected]
“Aquel almendro donde de la Tere es el testigo de mi niñez”, reza una estrofa de la canción de Carlos Mejía Godoy. Ese almendro, fruto de inspiración del cantautor nicaragüense, ahí está con más de 70 años de vida, y junto a él su dueña, doña María Teresa Armijo quien arribó a sus 91 años en días recientes.
De contextura fina, delgada, con su pelo aún renegrido y su piel un poco arrugada, doña Tere Armijo en una ocasión se enamoró de un muchacho, luego no le gustó y decidió “cortarlo” porque definitivamente no quería casarse.
Doña María Teresa Armijo es una mujer sonriente, cariñosa, amistosa, aunque un tanto callada, pero alegre, tiene una memoria increíble, es optimista y muy activa, tal parece que la edad no pesara en ella. En su hogar ha acogido a todas las generaciones de su vecindario y muchos turistas que la visitan.
DISFRUTANDO DE LA SOMBRA DEL ALMENDRO
Los jóvenes la admiran porque, según ellos, a pesar de su edad no es anticuada, ella les permite que lleguen a su casa y disfruten de la sombra del almendro, “es como una madre para nosotros, la queremos mucho y estamos pendientes de ella”, afirma el joven Ariel Brenes Alfaro.
A sus 91 años, doña Tere vive de su máquina de coser, no tiene quien la sostenga económicamente y se dedica a diseñar vestidos, batas, delantales y combinaciones que exhibe para venderlos a las mujeres, “se vende y gano poco, de eso vivo y del alquiler de una pieza, pero tengo que pagar los impuestos”, refiere.
“La Tere Armijo” se conforma con sus sobrinitos y amistades, “los quiero mucho, pero no me casé ni tuve hijos porque me gusta la vida libre e independiente, no estar bajo la bota de nadie, sólo bajo el almendro”, nos dice mientras sonríe.
ARTRITIS AQUEJA SU SALUD
La vista se le ha acortado y tiene que usar lentes. Recientemente “se regó la bola” que doña Tere estaba muy grave, ella cuenta que estuvo en cama debido al padecimiento de la artritis, pero está bajo cuidados médicos y se levantó para no olvidarse de su máquina de coser y de la pulpería que tiene.
Ella cuenta que se crió bajo la protección de su abuela Adela Armijo, nunca convivió con sus padres, pero dice que tampoco los abandonó, porque cuando vivían siempre los visitaba los fines de semana.
Estudió hasta el quinto grado de primaria, en ese entonces en Somoto no había escuelas de secundaria ni universidades, se dedicó al trabajo doméstico de la casa. “Somoto ha cambiado, las casas eran de taquezal y corredores, era un caserío reducido, ahora tengo la dicha de ver una ciudad que ha progresado”, afirmó.
SATISFACCIONES DEL ALMENDRO
ha traído muchas satisfacciones, a doña Tere Armijo le da mucho gusto que Carlos Mejía le haya dedicado una canción, “siempre la escuchaba, hasta ahora no lo hago porque la grabadora se me arruinó”, expresa, y a través de este medio le manda un saludito a Carlos Mejía Godoy.
Doña Tere Armijo ha entregado su cariño a los somoteños, pero lamenta que muchos jóvenes anden metidos en los vicios, “antes había mucho respeto, ahora la mayoría no respeta a nadie, a pesar que hay una mejor educación”, afirma.