- De saber que estaban perdidos,
¿debió la NASA permitir a los
astronautas del Columbia decir
adiós a sus familias?
Marcia Dunn
CENTRO ESPACIAL, Houston, EE.UU./AP.-Días antes de emprender su misión espacial, los siete astronautas del transbordador Columbia debatieron la posibilidad de quedarse varados en órbita en caso de una desastrosa filtración de combustible.
Fue una conversación informal entre los tripulantes, hasta con un dejo irónico como para aligerar la gravedad del tema. Pero conjeturaron que si algún objeto flotante —basura espacial— perforaba sus tanques de combustible, podrían quedar orbitando la Tierra aguardando impotentes el momento fatal.
Eso sí, antes de que se acabara el combustible y se agotara el oxígeno, habrían querido hacer un último llamado a sus familias.
Ocurrió que su nave espacial —el Columbia— no tuvo inconvenientes, cumplió su misión y regresó a Tierra el año pasado. Pero en el vuelo siguiente del transbordador, a principios de febrero pasado, la misión concluyó en el desastre: el Columbia voló en pedazos y los restos metálicos llovieron sobre todo Texas. Los siete tripulantes murieron.
“Pudo haber sido cualquiera de nosotros”, dijo el penúltimo comandante del Columbia, Scott Altman, recordando la conversación informal con sus colegas.
Después de casi cuatro meses, los investigadores todavía no han precisado la causa. Pero sospechan que el Columbia quedó condenado desde el principio mismo de la misión, cuando en el despegue se desprendió un trozo de material aislante del tanque de combustible y se incrustó en el extremo del ala izquierda.
Ahora una junta de investigación estudia qué podría haber hecho la NASA para intentar salvar la vida de los cinco hombres y dos mujeres si se hubiese percatado inmediatamente de la magnitud de los daños.
TERRIBLE INTERROGANTE
Esa investigación ha planteado una pregunta inquietante: si la NASA hubiese sabido durante la misión de 16 días que la nave estaba condenada, ¿se lo habría comunicado a los tripulantes para que se despidieran de sus seres queridos?
Milt Heflin, titular de vuelos en el Centro Espacial Johnson, dice que la NASA no tiene reglas para esa situación.
“Estamos hablando de lo que se hace en Hollywood”, comentó. “No necesito ser más explícito porque no sé qué habríamos hecho”. Pero algunas voces reclaman a la NASA la discusión de dicha contingencia.
El senador Bill Nelson, que voló al espacio siendo legislador en 1986, dice que debió haberse informado a los siete astronautas sobre lo que había ocurrido en el despegue y los análisis de ingeniería posteriores.
Nelson censuró al administrador de la NASA, Sean O’Keefe, durante una audiencia del Comité de Comercio, Ciencia y Transporte de la cámara alta. “Marginar a la tripulación (del debate) significa eliminar un valioso recurso”, afirmó el senador.
Sería absurdo no aprovechar el talento de quienes están en órbita, coincide el Dr. J.D. Pol, funcionario de vuelo de la NASA.
“Estamos hablando de gente con doctorados, médicos, gente con títulos en ciencias aeroespaciales y con conocimiento operativo del vehículo”, precisó. “Además creo que la tripulación tiene derecho a hablar con sus seres queridos”.
Lo que Altman y sus compañeros de vuelo habrían hecho, de haber tenido problemas en su vuelo el año pasado, era “extremar todos nuestros recursos en la medida de lo posible y hacer que todos en Tierra imaginaran posibles opciones”. Evelyn Husband, la viuda del comandante del Columbia, Rick Husband, dice que habría sido peor descubrir durante el vuelo que el ala estaba mortalmente averiada e inoperable.
“Hubiésemos pasado días enteros de agonía junto a la tripulación, sus familias y toda la nación”, dijo la mujer. “Dios fue muy piadoso en esta situación”.