Bernardo Martínez y Hussein Elfaghi (Academia Eleganza).

Dime lo que comes… Y te diré quiÉn eres

No te quiebres la cabeza pensando qué ingerir en cada tiempo de comida, seguramente optas por lo más rápido y accesible a tu bolsillo… Sin embargo, las consecuencias que pagarás más tarde serán irreversibles para tu organismo… por eso ¡ojo!, con lo que comes pues aunque no lo creas lo que te llevas a la […]

  • No te quiebres la cabeza pensando qué ingerir en cada tiempo de comida, seguramente optas por lo más rápido y accesible a tu bolsillo… Sin embargo, las consecuencias que pagarás más tarde serán irreversibles para tu organismo… por eso ¡ojo!, con lo que comes pues aunque no lo creas lo que te llevas a la boca puede ser determinante para tu salud y rendimiento académico

Angélica Martínez R.Especial para “Aquí Entre Nos”[email protected]

Son las nueve de la mañana y el fantasma del hambre comienza a merodear por los campos de la Universidad Agraria. Ronald Espinosa, estudiante de Ingeniería en Sistemas de Protección Agrícola y Forestal, junto a sus amigos Giovanni Díaz y María Martínez, deciden que es hora de darse una pasadita por el bar.

Tajadas con queso, enchiladas y tacos son las opciones más baratas que encuentran (de 5 a 4 córdobas). Pero hoy es un día “bueno”, está comenzando la semana, así que pueden darse el lujo de pedir un plato de gallopinto con tajadas, un huevo frito y un fresco, éste les cuesta 10 córdobas. Debido a la distancia entre sus casas y la universidad, casi siempre llegan a ésta sin desayunar.

Una vez que cargaron las baterías, pasan al segundo período de clases, lunes y martes son los días en que más apretado tienen el horario y tienen que quedarse en el campus toda la tarde. Por lo general almuerzan: pollo o carne, arroz, maduro y ensalada. Ese menú tiene un valor de 10 a 15 córdobas, dependiendo del bar que elija su cartera. En promedio cada estudiante gasta unos 35 córdobas diarios sólo en comida.

Cuando los fondos comienzan a escasear, para el día miércoles, el desayuno consiste en un paquete de galletas con un vaso de fresco y el almuerzo lo consiguen trepándose a uno de los palos de mangos que rodean la universidad. Carlo Coen y Allan López, estudiantes de Agronomía Generalista, agregan que la mayoría de los estudiantes ya están acostumbrados a no desayunar y por eso no les afecta dejar de hacerlo. Si el hambre es mucha recurren al “fiado”, al agua y al confite, o en último caso, a los benditos mangos. ¿Te suenan conocidas estas historias?

La gran equivocación

“Aquí Entre Nos”, realizó un rápido sondeo entre 20 estudiantes de la UNA, UCEM y la UNI. Entre lo que encontramos está que 12 muchachos creen que comer sano es estar a dieta e implica gastar más. Cuatro dijeron estar conscientes de que no se alimentan bien, pero que lo compensan al llegar a sus casas y otros cuatro dicen que nunca les ha pasado nada por saltarse un tiempo de comida.

En las tres casas universitarias se venden alimentos “chatarra” y comida corriente, pero la mayoría de los estudiantes manifestaron que consumen más de los primeros por ser más accesibles a su bolsillo. Pero lo cierto es que una hamburguesa con papas y gaseosa cuesta, al menos, 15 córdobas más que la comida corriente.

Por otra parte, la comida que se sirve en estos comedores tampoco es tan sana y balanceada como es lo deseado. La comida nicaragüense, por costumbre tiende a condimentar en exceso las carnes y los guisos sin mencionar los litros de aceite que se gastan para prepararla.

En cambio, un plato de ensalada de frutas (si las llevas de tu casa) no te sale por más de 5 u 8 córdobas. En este aspecto, es importante saber que las frutas luego de cortadas y rebanadas pierden su poder nutricional a los 10 minutos, por lo que no estás haciendo nada si comprás de esas que ya están servidas en el congelador del bar.

Si observamos la pirámide nutricional en estas páginas, podremos darnos cuenta que aún en nuestras casas cometemos el error de incluir en cada tiempo de comida, más de un alimento del mismo grupo. Eso contribuye a la formación de grasa en nuestros tejidos, en otras palabras ¡nos hacemos gordos!

“Aquí Entre Nos”, también quiso conocer algunas opiniones de padres de familia con hijos adolescentes. De diez padres de familia consultados, seis dijeron ignorar exactamente lo que sus hijos comían en la universidad. Los cuatro restantes, con hijos en secundaria, dijeron saber que los muchachos no comen sanamente ni a sus horas, pero que “eso es imposible de controlar, debido a las actividades que cada miembro de la familia realiza”.

Recomendaciones

Para que una dieta sea considerada sana:

– Cada tiempo de comida debe contener un alimento de cada grupo alimenticio.

– Ingerir alimentos ricos en fibra para prevenir la obesidad (Corn Flakes, granola, avena en hojuelas).

– Tomar un mínimo de 2 litros de agua. Si existe actividad física se debe ingerir más.

– Siempre debemos preferir lo natural a lo artificial. Una fruta es mejor que un “meneíto”.

– No tomar los jugos o refrescos después de siete minutos de servido, porque pierden la calidad de sus vitaminas. Es mentira que la limonada caliente sea mejor cuando estamos enfermos. Al hervirla, pierde todas las vitaminas.

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Una mala nutrición  

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