- Hasta el momento la Policía no ha avanzado mucho en las investigaciones
- Los familiares de la víctima no han querido brindar declaraciones sobre las posibles causas del asesinato del comerciante
Elízabeth Romero [email protected]
Total hermetismo existe tanto en la familia como de parte de la Policía, en relación con el avance de las investigaciones sobre el crimen perpetrado el pasado sábado en contra del empresario maderero y ex miembro de la Seguridad del Estado, Lino Orozco Ruiz.
Mientras en la casa ubicada en Bello Horizonte, un policía voluntario designado para resguardar la casa del ex ministro del Interior, Tomás Borge Martínez, vigila de cerca la vivienda, en el interior sus moradores decidieron instalar un sistema de alarma, como medida de seguridad.
Aunque se conoce que varias personas han acudido en calidad de testigos a rendir declaración ante las oficinas de la Dirección de Investigaciones Criminales (DIC), hasta ayer las autoridades aparentemente no contaban con los avances esperados en las investigaciones.
LA PRENSA conoció que entre los testigos hay varios vendedores ambulantes y una dueña de negocios ubicados cerca del lugar del suceso, quienes han sido citados a declarar.
Diversas fuentes policiales relacionadas con la investigación aseguraron que en la indagación no han descartado ninguna posibilidad al momento de realizar las averiguaciones.
Los vendedores que permanecen en el sector tienen temor de referirse sobre el tema, y al ser consultados alegaron no haber visto nada. Otros, como el zapatero Agustín Antonio Palacios Cruz, de 75 años, afirmó sólo haber escuchado los disparos.
Es un lugar de mucha concurrencia, distante a unos 150 metros hacia arriba de la Rotonda Bello Horizonte, por lo que según el zapatero, no pudo observar nada cuando escuchó los disparos.
“Me asustaron”, fue la primera impresión de Palacios Cruz, quien sostuvo que todo ocurrió como a las 2:30 p.m. del pasado sábado, mientras él realizaba sus labores de remendar zapatos, trabajo en el cual se desempeña frente al lugar del hecho sangriento, desde hace ocho años.
“Yo oí sólo los disparos, cuando volví a ver, un bus se parqueó allí (señala el lugar frente a donde él permanece sentado). Estaba lleno, había mucha gente. Yo no lo vi”, expresó el zapatero, mientras aseguraba que esas mismas declaraciones las ofreció a las autoridades que investigan el caso en las oficinas de la Dirección de Investigaciones Criminales(DIC), el pasado martes, cuando fue citado a declarar.
“Fui a declarar la realidad. Oí varios disparos consecutivos, rápido chachachá, era como una carga cerrada”, reiteró el zapatero.
BUSCAN EL ARMA HOMICIDA
Las balas utilizadas para segar la vida de Orozco son marca Luger nueve milímetros, sin embargo, las autoridades desconocen algún dato sobre el tipo de pistola que fue empleado.
Estos proyectiles son vendidos normalmente en las tiendas de armas, lo que dificulta más a la Policía dar con el paradero de los criminales.
Fuentes policiales aseguraron que el asesino realizó disparos certeros a su víctima, dos de los seis proyectiles impactaron en las rodillas de ambas piernas, otro en el lado derecho del cuello y un cuarto en la parte trasera de la cabeza hasta hacerle estallar los sesos.
Pese a que en medios radiales se ha hablado de la presunta ubicación de una motocicleta en la cual habrían huido los asesinos, esto fue desmentido por una fuente policial.
DIVERSOS ÁNGULOS
Las investigaciones han estado encaminadas por diferentes ángulos: algún posible nexo entre una “pasada de cuentas” por parte del narcotráfico, litigio de una propiedad, y por un delito común, porque según las autoridades en este hecho sangriento, como en toda pesquisa, no pueden descartar nada.