- Tenía unos tres años de ser taxista, y dos de trabajar con el dueño del vehículo donde sufrió el accidente
Jehú Hernández Sandoval [email protected]
Julio César Ocampo Jiménez, quien perdiera la vida el martes en un accidente de tránsito junto a dos pasajeros que iban en su taxi, fue sepultado ayer por la tarde en el cementerio de Pochocuape, acompañado por más de un centenar de personas, de las cuales uno de los asistentes dijo que “casi todos somos familia y unos cuantos amigos”.
Aunque el cadáver del infortunado conductor fue velado la noche del martes en la casa de su padre, José Alfredo Jiménez, en el barrio El Recreo, ayer por la mañana fue trasladado hacia la casa donde vivía junto a su esposa, en el asentamiento Villa Nueva, próximo al barrio Camilo Ortega.
En una humilde vivienda de pequeñas dimensiones se encontraban sus cinco hermanas y tres hermanos, totalmente consternados. “La noticia nos cayó como un rayo, nunca esperamos que sucediera esto”, expresó María Jiménez.
Ocampo Jiménez cumplió el tres de este mes 49 años. En el transcurso de su vida procreó con tres compañeras nueve hijos e hijas. Sonia Emperatriz, la mayor, se encuentra trabajando en Costa Rica y todavía no se entera de la pérdida.
El hoy occiso vivía desde hace unos 15 años en el asentamiento Villa Nueva, en compañía de su esposa Elizabeth Solís López, de 38 años, junto a cuatro hijos de ésta, que eran “como hijos para él, porque él los crió desde chiquitos”, según dijo Andrea Jiménez, también hermana del difunto.
A Solís López la noticia le partió el alma, al extremo de que no pudo articular palabras para expresar la consternación que la embargaba.
ERA «CADETE»
Julio César Ocampo Jiménez tenía tres años de trabajar como “cadete” para ganarse la vida.
El vehículos era de Ervin Antonio Osorio, quien tenía unos dos años de alquilarle el vehículo, un Nissan blanco, placas T 28–18, que pertenecía a la Cooperativa de Taxis Managua Comandante Daniel Ortega Saavedra (COTAMACDOS, R. L.)
Al momento de su muerte, transportaba a dos pasajeros que lo habían contratado para que los llevara a la Zona Franca Los Brasiles, donde pretendían vender ropa.
Los dos pasajeros, que también perecieron en el brutal accidente, eran Nadir Magdiel González Macías, de 25 años, y Jaime José Jiménez Matus, de 14, ambos habitantes del Barrio “Jorge Dimitrov”.