Chepeleón Argüello
Ahora el berrinche del pintoresco diputado (Nelson) Artola es porque el diputado Luis Benavides fue captado en el momento que se echaba un “pelón” (sueño) o estaba en medio de un “patatus” (como se dice en buen nicaragüense). El lente fotográfico que captó su debilidad no hace distinción ni disculpa comportamientos de esa naturaleza. Quienes trabajamos sin inmunidades innecesarias (el que no la debe no la teme), si fuéramos sorprendidos en tan comprometida situación no dudaría nuestro jefe en escoltarnos a la puerta de salida y darnos el último chequecito, sin prestaciones de reyes o regalías.
El Diario LA PRENSA ejerce el derecho negado en Cuba a publicar fotos, a investigar, a denunciar, a cuestionar con toda libertad cualquier irregularidad que manche, ensucie y ponga en duda la autoridad que el pueblo le ha dado a los dos partidos que controlan la Asamblea Nacional.
Queda la duda sobre el estado de salud del diputado Luis Benavides, porque en ningún momento se hace mención que si al despertar de su estado delicado de salud o de su letargo y merecida modorra, el diputado en cuestión pidiera auxilio; y digo que queda duda por la falta de credibilidad ante estos repentinos cambios de salud, ya que en el pasado para evitar la cárcel políticos, narcotraficantes o ciudadanos con respaldo económico o político se han hecho pasar por enfermos mostrando dudosos certificados para no enfrentar la ley.
¿Dónde estuvo el diputado Artola con su conciencia tan dolida ahora cuando el partido político que representa con tanto entusiasmo violó los derechos humanos de una gran mayoría de ciudadanos nicaragüenses?
Fremont, California