Estructura con huecos

El andamiaje para escalar en el béisbol es flojo Wilder Pérez R. [email protected] En teoría hay una buena organización hasta los 16, pero a los 17, ya no hay suficiente juventud, ni preparación para dar el salto a Primera División. La razones: la carencia de una liga Juvenil B (17-18 años), pobres técnicas de aprendizaje, […]

  • El andamiaje para escalar en el béisbol es flojo

Wilder Pérez R. [email protected]

En teoría hay una buena organización hasta los 16, pero a los 17, ya no hay suficiente juventud, ni preparación para dar el salto a Primera División.

La razones: la carencia de una liga Juvenil B (17-18 años), pobres técnicas de aprendizaje, e interés de los clubes grandes, de encontrar a jugadores hechos.

Con todo, Felipe Gurdián, promotor de béisbol juvenil, patrocinador de un equipo, y miembro de la Comisión de Menores de la Federación Nicaragüense de Béisbol Asociado (Feniba), opina que el mayor problema está en la falta de apoyo a lo jóvenes.

Según Gurdián, la estructura está diseñada hasta 18 años. Pero funciona hasta los 16, por falta de apoyo de patrocinadores. Sólo las pequeñas empresas suelen auspiciar, pero no soportarían gastos de una liga Juvenil Especial.

“ME TIRO O ME MATO”

Entonces los jóvenes buscan cómo llamar la atención, jugando en la Mayor A. Eso es similar a elegir entre pegarse un balazo o tirarse a un acantilado. El problema, según Gurdián, es que se pierden como deportistas… y como personas.

“Ahí se desperdician, aprenden vicios, buscan proyectarse y no lo logran, porque es difícil que alguien de Primera División llegue a verlos, en ese nivel nunca faltan los tragos”, comenta Gurdián.

Los equipos de la Mayor A ofrecen 100 córdobas por juego, que para muchachos pobres significan ingresos propios, empiezan a menospreciar a los conjuntos juveniles porque no ofrecen dinero.

“Muchos no dicen que están jugando en Mayor A, y lanzan dos días seguidos, con distintos equipos, se infectan con el dinero”, asegura el promotor. Los 100 córdobas, engañan a un menor, pero son insuficientes para cubrir sus gastos, cuando quieren independizarse con ese salario, lo que hacen es arruinarse.

Gurdián culpa en parte a la Primera División, ya que los clubes quieren jugadores formados, sin hacer nada por el béisbol menor. Y en la “Liga de Verano”, salvo raras excepciones, suelen poner entrenadores de menor nivel.

“Hay muchos que se quedan sin jugar porque no tienen un chance”, añade. Ese chance se redujo este año de nueve a seis puestos para menores de 18 en la “Liga de Verano” (que se juega en invierno).

Por lo pronto, Gurdián no ve que el asunto se resuelva, especialmente al ver cómo la Feniba prioriza a la selección mayor, independientemente de los fracasos que ésta tenga, mientras que a los menores los ve de reojo, por lo que la Comisión de Menores espera crear una liga Juvenil B, aunque sea con cuatro equipos, pero hasta eso ha estancado la Federación.  

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