Elmer Ramírez
Hay crisis en la Corte Suprema de Justicia, y la elección de nuevos magistrados se convierte en una gravedad coyuntural que demuestra el secuestro de la máxima instancia judicial.
Se evidencia una vez más que la alianza entre los dos partidos que co gobiernan el país sigue fuerte y eficaz, demostrando que el aspecto partidario es más importante que la patria, que velar por la justicia.
Por la cultura que los fallos judiciales han arrastrado en los últimos años, la conciencia de algunos jurados se ha convertido en un desprecio a la ley; pues demostrado el crimen la persona que delinquió hoy está agradecida de semejante exabrupto judicial, en tanto LA PRENSA, víctima de tal atropello, fue abandonada bochornosamente.
La ambigüedad sigue entronizada. Por una parte la Policía demostrando el delito y otros saliendo por la tangente poniendo en peligro la solidez y el equilibrio de la ley.
El fallo que absuelve al implicado como que deja destellos de una próxima mordaza, no sólo para la libertad de prensa y expresión, sino para cualquier ciudadano común. Esta crisis, que es un torbellino maquiavélico, debe ser resuelta en vísperas de un futuro serio.