- La discusión sobre si es necesario un partido de gobierno es estéril, a juicio de Mario De Franco, hombre cercano al presidente Enrique Bolaños. De Franco, que siempre a rehuido el debate político para concentrarse en el ámbito económico, rompió su mutismo acostumbrado sobre temas partidarios, para recordar que la confusión Estado-Partido lleva consigo el riesgo de la corrupción pública.
Eduardo Marenco Tercero [email protected]
El gobierno del presidente Enrique Bolaños continúa dividido a nivel político. Mientras el ministro de Gobernación, Eduardo Urcuyo, y el presidente del Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal (Inifom), Alejandro Fiallos, se empeñan en fundar un nuevo partido, el ministro de Hacienda, Eduardo Montealegre, y el vicepresidente José Rizo se quedan en el viejo Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
El ruido de la controversia ha alcanzado a Mario De Franco, Secretario de Coordinación y Estrategia de la Presidencia de la República, quien hizo un llamado a sus colegas de gabinete, a que se concentren en los asuntos de gobierno, en una entrevista concedida a LA PRENSA.
Se critica que no hay un partido de gobierno y que eso le quita base política al presidente Enrique Bolaños, y a la posibilidad de llevar a cabo su plan de gobierno. En la Asamblea, se necesita del sandinismo y del PLC, que se declara en oposición, para ejercer el poder. ¿Para usted es necesario estructurar un partido de gobierno?
En mi opinión, es un error andar pensando en la creación de un partido político. Independientemente si es liberal o no.
¿Por qué razón?
Porque, por un lado, es el mismo error de hacer la confusión Estado-Partido, ese es el error del somocismo, del sandinismo, del gobierno de doña Violeta, con Toño Lacayo y su Pronal, y ese es el error de Arnoldo, de confundir el PLC con el Estado. Ese es un error fundamental.
La gente eligió al gobierno, no para hacer ningún partido político, y el presidente eligió a unos ministros para cumplir un programa de gobierno. El compromiso es con la gente y no con ningún partido político.
Los problemas que dicen que ha habido con José Rizo (vicepresidente), yo no sé cuáles son, pero entiendo que se refieren a estos temas. Al vicepresidente la gente no lo eligió para andar siendo político, para hacer partido o no hacer partido. Al Ministro de Hacienda (Eduardo Montealegre), don Enrique no lo puso allí para decir: “Sí, soy del PLC” o “No soy del PLC”; lo puso para resolver el problema de las finanzas públicas. Al Ministro de Gobernación (Eduardo Urcuyo) lo puso para manejar los problemas de policía, de orden interno y seguridad ciudadana.
O sea que, a su juicio, ¿es una pérdida de tiempo esta controversia sobre crear un partido o no?
Sí, es una controversia que no se debe resolver dentro del gobierno.
¿No le da mayor contenido al plan de gobierno?
No, no le da mayor contenido, más bien distrae la atención. Pero tiene, además, un problema muy práctico. La gente sabe y opina y tiene una posición sobre todos estos temas. Entonces, si yo como gobierno tomo una opción con un partido político —cualquiera que sea: PLC, Frente Sandinista—, la gente ya no mira al gobierno representando sus intereses, sino los de ese partido.
Por otra parte, el hecho de que la Asamblea esté secuestrada por dos líderes: Daniel Ortega, que es el dueño del partido Frente Sandinista, y por Arnoldo Alemán, que es el dueño del PLC, no significa que al estar secuestrada, que uno deba caer en el error de estar pensando que no se puede hacer nada. Este gobierno lo ha demostrado.
¿Cuál es la única manera de resolver los problemas? Teniendo el apoyo del pueblo, de los medios de comunicación, por eso es que funciona el sistema democrático y por eso es que peleamos por la democracia.
En la lucha contra la corrupción, ¿el Frente Sandinista apoyaba la lucha contra la corrupción y todo el tema de Arnoldo Alemán?
No, no la apoyaba, ellos venían de un pacto con los liberales, y ¿por qué lo apoyaron?, porque la gente demandaba eso y el gobierno estaba a la cabeza de la lucha contra la corrupción y (en) contra de Arnoldo Alemán. Si uno se mete en un partido, ya no se sabe si es porque es una cosa importante o es para hacerle juego a un partido, por eso es un error.
Las reformas judiciales y electorales no se van a conseguir en la Asamblea Nacional de buenas a primeras porque esa es la esencia del control de los partidos, del FSLN y del PLC, ¿cómo se pueden hacer esas reformas?
Solamente que todo el pueblo de Nicaragua y el presidente encabecen esas reformas y luchen por eso, y la prensa y la televisión apoyen esas cosas.
La Asamblea, y esos partidos que tienen dueños, no pueden oponerse a la voluntad popular, por eso es un error crear un partido político.
Sin embargo, en el primer año de gobierno, el presidente Bolaños ha requerido consensuar con Ortega la desaforación de Alemán y la aprobación de las reformas tributarias.
Son dos cosas muy distintas. En la cuestión de Arnoldo Alemán, el sandinismo se tuvo que plegar a una posición popular, que era lo que la mayoría de gente quería. Eso es fundamental. En el caso de la reforma tributaria, sí, se tuvo que hablar con el Frente Sandinista. Yo creo que se hubiera podido denunciar más a los que no apoyaban esas reformas, porque eran importantes para Nicaragua; y no apoyarlas, es populismo, que era la posición del Partido Liberal y los diputados esos pues, que no apoyaron las reformas simplemente por estar en contra de éstos. Ahora, el Frente Sandinista también apoya las reformas porque ellos tienen una estrategia bien básica, ellos dicen: “Nosotros vamos a ganar las elecciones próximas, y entonces que este gobierno haga el trabajo sucio de limpiar las deudas, de sacar la HIPC (Iniciativa de Países Altamente Endeudados), de limpiar todos los problemas macroeconómicos, para que cuando yo llegue esto sea una maravilla”.
¿Pero no es utópico pensar que se puede gobernar sin el apoyo de estas bancadas legislativas dominantes en el Parlamento?
Bueno, resulta que estas bancadas en un sistema democrático tienen que ir a elecciones, ¿O no? Entonces si uno está con el pueblo planteando las demandas correctas… si a mí me da el Banco Mundial treinta millones de dólares y tiene que ir a la Asamblea para ser aprobado y la Asamblea no lo aprueba para estorbar o torpedear al gobierno, ¿Qué es lo que uno tiene que hacer? ¿Quedarse calladito, negociar puestos como se hacía anteriormente? ¿O ir a (donde) la gente, y decirle: éstos de la Asamblea no aprueban la cosa? ¿Y la prensa no apoya eso? ¿Y la gente no apoyaría la presión? Y si no lo aprueban, ¿la gente estará contenta con esos políticos? Yo creo que no.
Yo creo que ese es el tipo de política que mostró la nueva era, eso es la nueva era, eso es Enrique Bolaños. Las otra vías son las vías pactistas y las vías tradicionales que tienen a este país como lo tienen. Y le dicen utópico porque eso es lo que le gusta a los a los políticos, pero esta otra vía, es la vía del pueblo, abierta, transparente y clara.
¿No cree en política de partido?
Luego de la pregunta, De Franco, que se declara intelectual y se enorgullece de un largo “resumé” que incluye estudios posdoctorales y haber formado parte del gabinete de Arnoldo Alemán, fuma con fruición en una amplia oficina desde donde se observa el antiguo Palacio Nacional, la Plaza de la República y la tumba del fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador.
¿Entonces usted no está de acuerdo conque el vicepresidente José Rizo se declare miembro del PLC?, por ejemplo.
¡Se puede declarar miembro del PLC, pero el tema fundamental es otro! Yo creo, desde mi punto de vista personal, que las preocupaciones del vicepresidente deben ser orientadas a los temas del gobierno. ¡Creo que las declaraciones de cada uno de esos funcionarios públicos deben estar relacionadas con su cosa para la que están allí y le pagamos los nicaragüenses!
¿Y lo tiene irritado eso?
No, no, es que yo soy emocional, es que lo vivo cerca todo este Nicaragua. En absoluto me tiene irritado.
¿Usted no hará parte entonces de ese PLC “bolañista”, que le llaman?
¿Cómo puedo hacer parte de algo en que no creo, pues? Ya la gente está cansada de eso en Nicaragua.
¿Qué va a pasar? ¿Van a perder las próximas elecciones?
¿Y por qué vamos a perder las próximas elecciones? Lo que importa aquí es que las fuerzas democráticas ganen. ¿Cómo no van a ganar las fuerzas democráticas?
¿Pero con cuál partido?
Ese es un problema que hay que ver más tarde, ahorita lo que tenemos que hacer es dedicarnos a mejorar la situación económico social y hacer las reformas fundamentales para que en Nicaragua pueda crecer la inversión privada. Esa es la discusión central. Si uno la confunde, no hace su tarea.
¿No le reprochan a usted esta posición dentro del gobierno?
Al revés, ésta es la posición que tiene dominancia y mayoría en el gobierno. Es como lo veo yo, no estoy hablando por Enrique Bolaños, aunque creo que en la mayoría de las cosas que estoy diciendo, él tiene coincidencias.
¿De manera que quienes organizan el nuevo partido son “minoría” para usted?
Son aspiraciones individuales.
¿Usted cree que organizar un partido de gobierno puede llevar a un Estado-Partido y desembocar en corrupción como en el pasado?
Eventualmente, pero sobre todo, hay que cambiar el terreno de juego, si yo me meto a hacer eso, me quedo en el mismo jueguito de ir negociar con partidos, y terminas haciendo un pacto. Lo último que necesitamos es ese tipo de cosas. Lo que necesitamos es un pacto social.
Su mensaje es: “Dejémonos de politiquerías y pongámonos trabajar”.
Así es, dejémonos de politiquerías y pongámonos a trabajar en serio”.
No hay ningún boom ecónomico
Mucho se cuestiona al presidente Bolaños porque no ha presentado resultados concretos, sobre todo en la mejoría de la calidad de vida de la gente más pobre.
Los resultados son mixtos. Lo que se ha logrado es por lo menos re-enrumbar la economía para estar en una situación que no sea de franco deterioro. Eso sí se ha logrado y los números lo dicen. Pero que yo te diga que aquí hay una bonanza increíble, pues, yo no estoy diciendo eso. Es difícil que haya una bonanza económica cuando estamos pagando las deudas de los bancos quebrados, los bonos de indemnización de las propiedades que se piñatearon los sandinistas o cuando estamos pagando la deuda externa, y por primera vez estamos queriendo cumplir en serio, un programa duro del Fondo Monetario, para poder conseguir el perdón de la deuda externa, que ha sido un bluff siempre, pues…Pero te aseguro que la situación económica no está tan deteriorada como lo estaba en 2001 y en 2002. De esto sí estoy seguro. Ha habido mejorías, pero eso no es lo que quiere la gente. Quiere más.
Pero si la gente escucha eso, dice: tenemos los salarios congelados, el córdoba vale menos cada día y se compra menos con éste, la creación de empleos no se ve por ningún lado…
Mirá lo que yo estoy diciendo: el deterioro de 2000 y 2001 se ha detenido, pero definitivamente yo no te puedo hablar de ningún boom. ¿Por qué razón? Porque hemos tenido que reducir el gasto público y reducir la inversión pública, para poder pagar las deudas, hacer frente a los compromisos, para poder conseguir la tal condonación de la deuda. Porque si no, los años que vienen y los subsiguientes, van a ser peores todavía.