- La CIA y políticos iraquíes creen que el ex dictador está vivo y se encuentra en Bagdad
Alfonso RojoEnviado especial El Mundo
BAGDAD.- Saddam Hussein está vivo, sigue en Bagdad y permanece en contacto con sus dos hijos. Quien lo afirma es Ahmed Chalabi, líder opositor iraquí que mejores contactos tiene con la Administración Bush. “Nuestras fuentes nos confirman que no ha salido todavía de Irak”, asegura Chalabi. “Y lo mismo ocurre con Udai y Qusai, sus dos hijos varones”.
Chalabi es el dirigente más destacado del Congreso Nacional Iraquí (CNI), una coalición que hasta el derrocamiento de Saddam no era más que una dividida e inoperante amalgama de exiliados. El apoyo que le brinda el Departamento de Estado norteamericano y privilegios como disponer de su milicia particular, han catapultado a Chalabi al primer plano y alimentado su ambición de convertirse en el próximo presidente del país.
El antiguo opositor, quien además de disponer de hombres armados se las ha arreglado para montar su propio servicio de información, insiste en que el ex dictador se desplaza de un lugar a otro, protegido por un puñado de guardaespaldas, y que ninguno de sus antiguos ministros y hombres de confianza está al tanto de su paradero.
Los soldados aliados han conseguido atrapar a 20 y matar a uno de los 55 personajes retratados en la baraja de sujetos más buscados de Irak, pero siguen sin la menor idea de dónde puede esconderse Saddam. Por las calles de Bagdad corren rumores de que el tirano está en Rusia. Hay quien dice que se oculta en Siria y hasta abundan los que lo sitúan en la Costa del Sol española, pero tanto los expertos de la CIA como los políticos locales coinciden en que lo más probable es que siga en la gigantesca y laberíntica capital.
A favor de esta tesis juegan el hecho de que la inmensa mayoría de los prominentes atrapados hasta ahora lo han sido en Bagdad y que todos han dado a entender en los interrogatorios que Saddam estaba todavía en la ciudad cuando los marines llegaron al aeropuerto.
Las autoridades estadounidenses no han revelado muchos detalles sobre los arrestos efectuados hasta ahora, pero se han filtrado datos significativos. Al menos seis de los naipes se entregaron a los soldados de la coalición, porque consideraron que sus vidas estarían más seguras en manos de funcionarios norteamericanos que expuestas a la furia de las turbas que saquean ministerios o a la venganza de los agraviados por el antiguo régimen. Otros dos se rindieron al CNI de Chalabi, que inmediatamente transfirió los cautivos a las fuerzas ocupantes.
De los siete descubiertos en sus guaridas o sorprendidos cuando escapaban, cuatro lo fueron por soldados norteamericanos, uno por los milicianos de Chalabi, otro por los peshmergas kurdos que patrullan la frontera con Siria y otro por la propia policía iraquí, que necesita hacer méritos para borrar su mala imagen.
El único fallecido de los más buscados es Alí Hasan Al Majad, alias Alí, el Químico, quien fue localizado en un edificio de la ciudad de Ramadi y volatilizado con seis bombas guiadas por radar. Alí, el Químico, unía a su condición de primo de Saddam el dudoso honor de haber sido autor del gaseamiento de 5,000 kurdos en Halabja y responsable del aniquilamiento de 100,000 chiítas en Basora.
MARINES BOQUIABIERTOS AL VER A AZIZ
Tanto la localización de Alí, el Químico, como las de la mayoría de los 20 detenidos, estuvieron precedidas por delaciones de otros prisioneros o por confidencias de ciudadanos. En el caso de Tarek Aziz, el vicepresidente de origen cristiano, quien durante dos décadas actuó como la cara amable de la dictadura, fue su propio hijo quien negoció la entrega con los estadounidenses. Los soldados se presentaron con cuatro blindados en la casa que les habían indicado, tomaron todo tipo de precauciones temiendo una emboscada y se quedaron de piedra al ver que el propio Aziz les abría la puerta.
Otras capturas como la de Barzan Ibrahim Hasan o Watban Ibrahim Hasan, ambos hermanastros de Saddam, fueron más dramáticas. Barzan se rindió en Bagdad cuando llegó a la conclusión de que los tanques iban a hacer picadillo el edificio donde se ocultaba y Watban fue sorprendido cerca de Mosul, tras fracasar en su intento de cruzar la frontera siria.
Una táctica bastante habitual de los más buscados es conceder una entrevista a los periodistas antes de entregarse o usar mensajeros para dejar patente que están vivos y en perfecto estado de salud.Con muy escasas excepciones, los que no han aparecido en Bagdad, lo han hecho en una localidad próxima.
“El cerco se va estrechando poco a poco”, dice Ahmed Chalabi. “Y no pasarán muchos días antes de que caiga también Saddam”.
PRENSA: EL NÚMERO DOS EN GRAVE ESTADO
Ezat Ibrahim, segundo hombre del derrocado régimen de Saddam Hussein, estaría en grave estado debido a la falta de tratamiento médico a la leucemia que sufre, según indicaron fuentes kurdas, que citó el martes el diario árabe internacional “Asharq al Awsat”.
Fuentes de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) iraquí, en Bagdad, dijeron al periódico que el vicepresidente del Comando de la Revolución iraquí —que fuera la máxima instancia de poder en el pasado régimen—, Ezat Ibrahim, fue visto hace unos días en el norte del país “en pésimo estado de salud”.
Ibrahim se encontraba en una aldea próxima a la ciudad norteña iraquí de Mosul, “preparándose” para desplazarse a Siria”, añadieron las fuentes.
Su precario estado de salud lo obligará a entregarse a las tropas estadounidenses o a las autoridades sirias, “aunque éstas no le permitirían permanecer en su territorio”, a decir de las mismas fuentes.
Por otra parte, “Asharq al Awsat”, que cita a fuentes periodísticas iraquíes, asegura que el ex ministro iraquí de Defensa, Sultán Hashem Ahmed, había sido dado de alta hace dos días de un hospital de la ciudad de Baquba, al noreste de Bagdad, a donde fue ingresado tras sufrir un infarto cardíaco. (EFE)