Modesto repunte azucarero

Zafra 2002-2003 superó a la anterior con siete mil quintales, logrando una producción superior a los 7.5 millones de quintales, quedando pendiente lograr la meta de ocho millones planteada por los productores, que culpan principalmente al mal invierno Mario José Moncada [email protected] La zafra azucarera de Nicaragua del ciclo 2002-2003 concluyó con un crecimiento moderado […]

  • Zafra 2002-2003 superó a la
    anterior con siete mil quintales, logrando una producción superior a los 7.5 millones de quintales, quedando pendiente lograr la meta de ocho millones planteada por los productores, que culpan principalmente al mal invierno

Mario José Moncada [email protected]

La zafra azucarera de Nicaragua del ciclo 2002-2003 concluyó con un crecimiento moderado en su producción, cercano a los siete mil quintales adicionales con respecto a la zafra anterior.

Este modesto incremento pudo haber sido mayor, a no ser por las irregulares lluvias del invierno pasado que cayeron en la región del Pacífico, donde se localizan los cuatro ingenios más importantes del país, estimó el gerente general del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), Noel Chamorro.

Chamorro confirmó que la zafra azucarera del ciclo 2002-2003 resultó con rendimientos “un poco más bajos” de los esperados, pero estimó que al menos lograron superar “con las completas” los niveles de producción alcanzados durante la zafra anterior.

La zafra que concluyó oficialmente el 27 de abril, resultó con una producción de 7,574,324 quintales, cifra levemente superior a los 7,567,599 quintales obtenidos durante la zafra anterior, según las cifras del CNPA.

La meta era alcanzar una producción de ocho millones de quintales, según las estimaciones de la agroindustria azucarera actualizadas en febrero, dos meses antes que concluyera la zafra.

FALTÓ AGUA

La presencia de “poca agua y muy distante” durante el invierno del año pasado, que es cuando precisamente la caña de azúcar alcanza su mayor desarrollo, provocaron que el rendimiento agrícola de 60.09 toneladas de caña por manzana, obtenido durante la zafra anterior, bajara en la de este año a 58.22 toneladas por manzana, detalló Chamorro.

En efecto, la directora de Pronósticos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), Milagros Castro, confirmó que aunque septiembre y octubre son los meses con mayores acumulados de lluvias debido a la incidencia directa o indirecta de ciclones tropicales, la situación resultó ser todo lo contrario el año pasado, ya que resultaron ser “períodos muy deficitarios”, sobre todo en el Pacífico.

Los planes de inversiones implementados en los últimos años por los ingenios del país, sobre todo el San Antonio y el Monte Rosa, ambos ubicados en el departamento de Chinandega, para mejorar entre otros su capacidad de molienda y en consecuencia sus rendimientos industriales, lograron salvar la situación.

Chamorro mencionó por ejemplo, que el Ingenio San Antonio (ISA) ha invertido en los últimos ocho años entre 30 y 40 millones de dólares; mientras que el Monte Rosa invirtió cerca de 25 millones de dólares, para entre otras razones incrementar su capacidad de molienda de 1,500 a 7,000 toneladas al día.

Inversiones menores se han realizado en los otros dos ingenios: el Montelimar, en el departamento de Managua, y el Benjamín Zeledón, en el departamento de Rivas.

PREOCUPANTE PANORAMA INTERNACIONAL

Chamorro no escondió su preocupación por el panorama internacional que domina la producción azucarera, dominado por los bajos precios del producto en el mercado internacional, las barreras arancelarias y los programas de subsidios que mantienen los países industrializados para proteger a sus propios productores, sin olvidar el condimento aportado por la crisis económica nacional.

“Actualmente estamos en un futuro incierto, porque hay una crisis generalizada en Nicaragua. El sector azucarero no está exento de esta problemática nacional, y si el próximo invierno para la próxima zafra no nos ayuda, en el sentido de no ser tan copioso sino estable, tendríamos una zafra con muchas posibilidades de problemas”, advirtió Chamorro.

Chamorro reiteró que “a pesar que los intereses bancarios han bajado, siempre es caro trabajar aquí, y si el invierno no nos ayuda, la cosa se pone más dura”.

PRECIOS EN PICADA

Por si fuera poco, el panorama se vuelve más tormentoso ante la caída de los precios internacionales del azúcar, que se han precipitado a la baja en los últimos días, tal como lo demuestran los análisis del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), y los informes estadísticos del Banco Central de Nicaragua (BCN).

El precio a futuro para las ventas de septiembre se situó la semana pasada en 6.85 dólares por quintal, más bajo aún que los 7.72 y los 8.02 dólares alcanzados a inicios y finales de abril pasado, respectivamente, según información del Mag-For.

Las estadísticas del BCN muestran cómo el quintal de azúcar alcanzó los 21.2 dólares en 1975, luego en 1995 cayó a los 14.1 dólares y bajó aún más a los 11.1 dólares en 1999.

“Creo que mientras las condiciones mundiales persistan tal como están, van a continuar las fluctuaciones de los precios entre los seis y los nueve dólares el quintal”, valoró Chamorro, al subrayar que tales precios “son realmente bajos” pese a los esfuerzos que han venido realizando los ingenios para mejorar sus costos de producción, principalmente los rendimientos en términos cualitativos.

Refirió que el quintal de azúcar producido por el Ingenio San Antonio “anda por un promedio de 11.50 dólares, lo que te permite ser competitivo a nivel mundial, sobre todo porque se trata de un producto sensible y sujeto a grandes subsidios sobre todo de los países industrializados”.

UN MERCADO DE SUBSIDIOS

El azúcar es un producto básico con características muy especiales, producido por el 95 por ciento de los países del planeta, incluyendo a regiones tan dispares como la Unión Europea, Estados Unidos y Australia con respecto a Centroamérica, y en particular con Nicaragua.

“En promedio, el 80 por ciento de la producción mundial de azúcar se comercializa dentro de cada país, es decir es un producto de autoconsumo, de manera que el mercado internacional mundial representa el 20 por ciento de la producción mundial, en donde sólo se manejan excedentes y productos subsidiados o que son claramente objeto de dumping”, señala el informe “La Agroindustria Azucarera Nicaragüense”.

Debido a tal panorama, el producto tiene altos aranceles que no permiten su libre importación, las que son controladas cuando el consumo interno no puede ser abastecido por la producción nacional.

La situación es tan dispareja, que mientras en Nicaragua el arancel a la importación de azúcar anda por el 55 por ciento, uno de los más bajos del mundo, en países con mayores recursos como Gran Bretaña alcanza el 401 por ciento, el 283 por ciento en Alemania, el 275 por ciento en España, el 240 por ciento en México y el 200 por ciento en Estados Unidos.

A esos mercados es difícil exportar, o al menos pretender pasarse de la cuota, como el caso de los 500 mil quintales al año que Nicaragua tiene asignadas para el mercado norteamericano.

Rusia se ha convertido en el segundo mercado más importante para las exportaciones nicaragüenses de azúcar, aunque el Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA) no brindó cifras al respecto.

EL PESO DE LA INDUSTRIA AZUCARERA

40 millones de dólares en exportaciones generó el rubro en el 2002.

20 millones de córdobas al año genera en ingresos fiscales.

20 mil empleos directos genera la zafra azucarera de noviembre a mayo.

3 millones de quintales podrían ser exportados en el 2003.

4 millones de quintales se consumen en el mercado nacional.  

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