Eduardo David Urbina Dí[email protected]
Los productores agropecuarios nacionales y los de aquellos otros países en vías de desarrollo tienen una legítima preocupación por el impacto que sobre este sector tendrá el proceso de globalizacion que vive la humanidad. Estas ansiedades se manifiestan en cada encuentro con dirigentes gremiales,colegas del agro, empresarios y técnicos agropecuarios y hasta políticos.
Para los productores nicaragüenses, cuya rentabilidad ha descendido en los últimos años, es pertinente saber si con las aperturas de mercados sus negocios zarandeados por la crisis económica van a desaparecer por la fuerte competencia que se registrara en los últimos años.
A buena parte de los componentes del sistema de producción agropecuario les asalta el temor cuando piensan en el futuro. Hay incertidumbre y temor, un miedo que se fundamenta en una base legítima, pero una parte de sus preocupaciones tienen respuestas en la capacidad creativa que cada sector demuestre en los próximos años.
En Nicaragua toda persona ligada al sector agropecuario conoce los pro y los contra que enfrenta esta actividad productiva. El financiamiento, el clima, las transferencias tecnológicas, la comercialización y la infraestructura, son factores que se han estudiado para sacarle rendimiento a la producción nacional.
Se debe aclarar que el criterio de que la economía de Nicaragua debe descansar en la producción agropecuaria es discurso del pasado. Ningún país en el mundo sustenta hoy su desarrollo y expansión económica sobre la base de la producción agropecuaria.
El tema de estos tiempos, al que se le debe poner atención, es la convertibilidad de transferencia tecnológica hacia el sector agropecuario, de modo que éste no se convierta en la primera víctima de los tratados de libre comercio.
Hay que crear una infraestructura social para poder introducir nuevas tecnologías. Si la humanidad necesita cada día más alimentos no es gracioso sugerir que se abandone la producción de alimentos.
Partiendo de ese hecho que se plantea la necesidad de reformar la investigación agrícola y la educación para cubrir las necesidades de nuestro pueblo, si no hay desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas al campo, ese sector quedará rezagado y los productores serán absorbidos por los sectores de bienes y servicios o sencillamente se desplazarán a las zonas urbanas.
La creatividad juega un papel fundamental para que el sector agropecuario y toda la industria nacional hagan conciencia de que la globalizacion implica la inexorable integración de mercados, estados y tecnologías llevados a un nivel nunca visto, es decir la globalización es una realidad que llega desde fuera. Nicaragua tiene dos caminos: o se cruza de brazos a maldecir el proceso o lo enfrenta como reto que pueda crear nuevas oportunidades. Hay que ser sinceros y señalar que la globalización perjudicará a algunos sectores. Pero ningún proceso de cambio tan revolucionario ha sido perfecto.
Hay que estudiar el entorno global dentro del que se opera y luego se decide a producir. El mundo de hoy pertenece a las personas creativas que reemplazan la tradición por la innovación.
En esta época de la globalizacion usamos el Internet, todos estamos conectados, pero nadie es dueño de nada.
Es la época de los mercados globales, compuestos por millones de inversionistas que mueven dinero por todo el mundo con un simple clic. Éstos son los ganados electrónicos, vivimos en otros tiempos, el hecho que Estados Unidos tuviera que lanzar ataques misilísticos contra Irak como si fuera otra nación. ¿Cambiamos o nos quedamos rezagados?
El autor es especialista en desarrollo rural.