Dr. Orlando Barreto Argüello
Espero, dijo el rector de la UAM, Arnoldo Martínez, en su lección inaugural, que hayan venido a este acto por su propia voluntad. Y agregó que “si tienen una sesión de clase que puedan concluir, espero que al abandonar este auditorio regresen a sus aulas”.
Así de diáfano, este joven, sensible y sencillo Arnoldo Martínez Salvo hizo su primera alocución como rector de la universidad que fue creada por maestros, todos ellos maestros, incansables en su diario quehacer.
Entre su frase introductoria y su sana sugerencia de regresar a clases, el rector Martínez entregó mensajes civilizadores expuestos con sencillez típica de un maestro norteamericano.
El aplauso de los asistentes fue cordial, viva respuesta al cosquilleo que el rector provocó varias veces. Los frutos de esta primera lección están por venir; la semilla humanística, civilizadora y cordial regada por el rector, los garantiza.