Charlie Pérez, Angélica Valdivia y Eduardo Espinoza.

La práctica en el campo

María A. López [email protected] Charlie Pérez, INTA Masaya: Luchar para que adquieran el conocimiento es parte de la labor que deben desarrollar los agrónomos. Al respecto señaló: “Cuando llegamos a trabajar donde los campesinos, no quiere decir que porque no sepan leer, no vamos a poder tener una mejor relación”. “Nosotros nos adaptamos a ellos, […]

María A. López [email protected]

Charlie Pérez, INTA Masaya:

Luchar para que adquieran el conocimiento es parte de la labor que deben desarrollar los agrónomos. Al respecto señaló: “Cuando llegamos a trabajar donde los campesinos, no quiere decir que porque no sepan leer, no vamos a poder tener una mejor relación”.

“Nosotros nos adaptamos a ellos, sabemos entrar a su forma de ser, y por medio de las capacitaciones tratamos de que sean las más sencillas y precisas para que nos puedan captar, ya sea con mensajes escritos o haciendo las prácticas productivas en el terreno”.

“Cuando ellos se resisten a cambiar el método de siembra, el trabajo se hace difícil, pero la insistencia nuestra y las demostraciones prácticas motivan al productor para que pueda ver los trabajos, por eso hacemos giras de campo y transmisión de experiencias entre los mismos campesinos, y así aplican los nuevos modelos en sus fincas”.


Angélica Valdivia, INTA Granada:

Sobre la puesta en práctica de sus conocimientos dijo: “En Nicaragua falta mucha información, porque no todas las instituciones están dotadas de herramientas como Internet, que permite estar al día con los detalles del avance científico o las recomendaciones más puntuales a los productores para la aplicación de ciertos elementos para las cosechas o hacer siembras con menores costos.

Eso es entendible, porque en Nicaragua nos falta mucho, y ese es trabajo que estamos haciendo”.

Consideró que “han tenido oportunidad en la institución de investigar y obtener mejores conocimientos. Lo hemos hecho en el campo, con los productores, para no estar realizando trabajos de oficina o pensando qué puede ser bueno cuando lo hacemos en el terreno”.


Eduardo Espinoza, INTA Masaya:

La posibilidad de encontrar empleo al salir de la universidad es una expectativa constante, por eso, este agrónomo explicó: “En mi caso particular yo lo encontré, pero me di cuenta de que no era lo mismo el trabajo. Tuve que alcanzar una adaptación de 360 grados”.

“En la universidad sacamos una serie de materias, pero cuando uno busca empleo se necesita de un profesional integral, y por eso esa teoría hay que ejecutarla en el campo”.

Reconoció que “se cometen errores, algunas veces graves otras leves, y se palpan en el campo”.

El agrónomo juega un papel importante para el desarrollo económico del país, aunque hay trechos difíciles que deben superar, por ejemplo, cuando no se pueden encontrar los mercados adecuados a los productos, lo que lleva al desánimo a los productores y se pierde la credibilidad.  

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