César Jarquín con su familia, el día que ingresó al Salón de la Fama.

Ya era inmortal

César Jarquín satisfecho con su homenaje Wilder Pérez [email protected] Ver el nombre de César Jarquín en el Salón de la Fama, explica por qué le dicen “La Maravilla”. Era el Ozzie Smith del béisbol nacional. Su humildad dentro y fuera del terreno lo inmortalizó desde antes de tiempo, y él siempre lo supo. — ¿Qué […]

  • César Jarquín satisfecho con su homenaje

Wilder Pérez [email protected]

Ver el nombre de César Jarquín en el Salón de la Fama, explica por qué le dicen “La Maravilla”. Era el Ozzie Smith del béisbol nacional. Su humildad dentro y fuera del terreno lo inmortalizó desde antes de tiempo, y él siempre lo supo.

— ¿Qué tanto lo esperaba?

Lo esperaba, son derechos ganados. Siempre creí que tenía ese lugar, mi disciplina fue aceptable, la mayor parte de los comentarios siempre estaban a mi favor.

— ¿Vale la pena ingresar?

Sí, en el futuro las nuevas generaciones visitarán el Salón de la Fama y se darán cuenta quiénes han sido los atletas más sobresalientes en diferentes deportes, es una gran satisfacción que los jóvenes en el futuro se den cuenta quién fue César Jarquín.

— ¿Cómo recuerda su carrera?

Hice muchos sacrificios.

— ¿Cuáles fueron?

Dejar a mi familia. Soy de San Isidro, Matagalpa. Jugué en Chinandega, en Estelí, Managua, Carazo… Nunca me dijeron nada, pero creo que carecieron de mi persona, yo llegaba los domingos después de doble juego, no podía llegar yo a llevarlos al parque, a pasear, porque llegaba muy tarde, el día lunes ellos iban a clases y el martes tenía que salir yo a otro departamento.

— ¿Valió la pena?

Definitivamente.

— ¿Su mejor momento?

El Mundial de Estados Unidos en 1974, me gané el campeón short, fui campeón empujador de carreras.

— ¿Qué hizo después del béisbol?

Nueve hijos, cuatro mujeres y cinco varones.

— ¿Cómo quiere ser recordado?

Los fanáticos recuerdan cuando hacía grandes atrapadas, lo bueno que nunca me enfermé de decir que era el mejor, no sentía celos, nada de egoísmo, les decía que trabajáramos fuerte, pero yo sabía que me iba a quedar en el puesto porque era el mejor en ese tiempo.  

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