- México trata de poner atrás
desacuerdo con EE.UU. por Irak
Adriana BarreraReuters
MEXICO DF.- México causó el enojo de Estados Unidos al no avalar la invasión a Irak, pero los analistas creen que el enfado es parecido a la rabieta de una mujer cuyo esposo olvidó su aniversario de bodas.
Ahora México, como marido condescendiente, busca la reconciliación con su poderoso vecino y mantener a flote una difícil y compleja relación.
El canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez viajó a Washington y se reunirá con el secretario de Estado, Colin Powell, la asesora en seguridad nacional, Condole-zza Rice, y legisladores, en un intento por retomar la agenda bilateral, que incluye un acuerdo migratorio ansiado por México.
La nación latinoamericana, miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, no apoyó e incluso condenó la guerra en Irak, que Estados Unidos y Gran Bretaña lanzaron el 20 de marzo.
México intenta concertar una reunión entre el presidente Vicente Fox y su colega estadounidense, George W. Bush, aprovechando las cumbres mundiales que se realizarán a fines de mayo y principios de junio en Rusia y Francia, dijo el miércoles el canciller mexicano.
“HABRÁ MENOS AMOR”
Los analistas creen que la desavenencia por Irak es pasajera y no traerá represalias importantes para México.
“Yo no creo que vaya a haber represalias directas ni onerosas, creo que va a haber una disminución de amor” de Estados Unidos a México, dijo Delal Baer, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (Csis) con sede en Washington.
“Quizás va a haber menos progreso, menos avances y sobre todo en las áreas que implican un costo político para el presidente Bush”, añadió la especialista.
Tras la postura de México sobre la guerra en Irak, Estados Unidos empezó a dar señales de su irritación con su vecino, con el que comparte 3,200 kilómetros de frontera y toda una historia de encuentros y desencuentros.
ALTA DEPENDENCIA
México depende económica y políticamente mucho de Estados Unidos.
A ese país envía cerca del 90 por ciento de sus exportaciones y es su socio, junto con Canadá, en el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN).
Estados Unidos es la mayor fuente de inversión extranjera directa en México y el gobierno de Fox está muy interesado en un acuerdo migratorio que regularice a unos 3.5 millones de mexicanos que trabajan ilegalmente en EE.UU.