Tirso Moreno, quien entró pistola en mano a secuestrar al personal de Redacción de LA PRENSA, en octubre pasado, escucha la lectura del expediente de su juicio, en el que fue absuelto. (LA PRENSA/F. LARIOS)

Secuestrador libre

Abundantes pruebas testificales no fueron tomadas en cuenta por el jurado que declaró inocente a Tirso Moreno, secuestrador de LA PRENSA Veredicto deja en la impunidad los delitos de secuestro y exposición de personas al peligro Mirna Velásquez Sevilla [email protected] Seis horas bastaron para que un jurado de conciencia declarara inocente de los cargos de […]

  • Abundantes pruebas testificales no fueron tomadas en cuenta por el jurado que declaró inocente a Tirso Moreno, secuestrador de LA PRENSA
  • Veredicto deja en la impunidad los delitos de secuestro y exposición de personas al peligro

Mirna Velásquez Sevilla [email protected]

Seis horas bastaron para que un jurado de conciencia declarara inocente de los cargos de secuestro y exposición de personas al peligro, a Tirso Moreno Aguilar, procesado por ingresar armado a las instalaciones del diario LA PRENSA y secuestrar a parte del personal que labora en el área de Redacción, en octubre del año pasado.

Antes de que el Juez Séptimo de Distrito del Crimen de Managua, Edgard Altamirano, leyera el veredicto de inocencia otorgado por el tribunal de jurado a favor de Moreno Aguilar, en el ambiente se percibía un resultado favorable al victimario.

“Tenía fe en Dios y se cumplió; me siento feliz, tranquilo, qué mejor pudiera decir”, fueron las primeras palabras de Moreno Aguilar, tras conocer el fallo.

Después de dos intervenciones de cada una de las partes que participaron en el juicio, Moreno Aguilar se dirigió al jurado de conciencia y ofreció disculpas a los periodistas y empleados de este Diario.

“Una década entera la dediqué junto con miles de campesinos a restablecer la democracia, la libertad de expresión de este país y la libertad de prensa en todos los sentidos, y jamás en mi vida, estando en mi sano juicio, hubiera cometido el acto que cometí en el diario LA PRENSA”, dijo Moreno.

Fue precisamente después de esas palabras, cuando una mujer, miembro del jurado, guiñó uno de sus ojos, en señal de aprobación o insinuándole a Tirso Moreno despreocuparse de la resolución.

Durante los pocos minutos de espera por el veredicto, Tirso Moreno fue visitado por la ex legisladora liberal Yamileth Bonilla, a quien el procesado le dijo muy seguro que ayer se estaría despidiendo de los custodias del Sistema Penitenciario, porque saldría libre.

En tanto Javier Lacayo, abogado defensor de Moreno, insistió que el delito de secuestro no se podía aplicar a los sucesos del 22 de octubre el año pasado, cuando Moreno mantuvo amenazados con dos armas de fuego a varios trabajadores del Diario y disparó contra uno de los guardas de seguridad, ya que a su juicio se trataba de una detención ilegal.

Por su parte Boanerges Ojeda Baca, abogado acusador, cuestionó la participación del Ministerio Público que solicitó un veredicto absolutorio para Moreno.

Ojeda Baca pidió a los miembros del jurado contribuir a la aplicación de la ley, apegándose y respetándola mediante un fallo de culpabilidad para Moreno, para cambiar la cultura jurídica viciada que impera en el país, donde la política está vinculada a la justicia.

APELACIÓN PENDIENTE

Boanerges Ojeda Baca, abogado del diario LA PRENSA, recordó que la sentencia de primera instancia dictada por la juez Rafaela Urroz, aún está pendiente de ser resuelta en el Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), por la calificación de los delitos.

La juez Urroz no dio cabida en su sentencia interlocutoria a los delitos de asalto y homicidio en grado de frustración, que los trabajadores de LA PRENSA incluyeron en su acusación, y solamente calificó secuestro y exposición de personas al peligro, por lo que el fallo fue apelado.

En caso de ser admitido el recurso de apelación, la ley establece someter nuevamente a un jurado la decisión, para que sea revisada por él.

Cabe mencionar que el veredicto del jurado de conciencia es inapelable y es tomado como un fallo definitivo, excepto si se alega algún tipo de nulidad por una de las partes que intervienen en el proceso.

“Es lamentable que el tribunal de jurado haya resuelto de esa manera, en función de que este tipo de veredicto no fomenta el respeto a la ley”, finalizó Ojeda Baca.

DEBILIDAD EN SISTEMA

El tribunal de jurado desnaturaliza la función de administrar justicia cuando emite veredictos incoherentes como éste, provocando desconfianza en el sistema. A un juez letrado le cuesta construir el expediente de un juicio, para que finalmente el jurado no tome en cuenta las pruebas.

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