Catherine WilsonAP
MIAMI.- Fabio Ochoa, uno de los líderes del extinto Cartel de Medellín, purgó una condena de cinco años y recuperó la libertad. Pero reincidió en el negocio de las drogas, según la justicia estadounidense, y ahora se expone a una pena mucho más larga, acusado de haberse confabulado con un narcotraficante para enviar 30 toneladas mensuales de cocaína a Estados Unidos.
Ochoa, descrito por los fiscales como “un violento barón de las drogas”, es uno de los presuntos narcotraficantes más importantes de Colombia en ser juzgados ante la justicia de Estados Unidos.
Asimismo, es el capo más importante en ser extraditado desde que Colombia y Estados Unidos reanudaran el acuerdo de extradición en 1997. Ochoa fue entregado en 2001, dos años después de ser detenido.
Bajo el tratado, la justicia estadounidense no puede juzgar a Ochoa por las operaciones del Cartel durante la década de los 80.
Ochoa fue detenido en Colombia en 1999 junto a docenas de personas en una operación de desmantelamiento de una red de traficantes de cocaína.
El capo, que ya había estado cinco años en prisión por narcotráfico, dijo entonces que sería un “estúpido” si volviera al mundo de las drogas tras haber limpiado su pasado.
Los fiscales estadounidenses argumentan que Ochoa sucumbió de nuevo a la tentación, y asesoró a Alejandro Bernal Madrigal sobre una operación de tráfico de cocaína que podría enviar cada mes un 5% de la producción total de cocaína colombiana a Estados Unidos.
El abogado defensor, Roy Black, niega que Ochoa desempeñara papel alguno en la operación.
Sin embargo, los fiscales tienen una larga lista de pruebas para acorralar a Ochoa: Bernal será uno de sus testigos; tiene cientos de horas de grabaciones de conversaciones ocurridas en la oficina de Bernal en Bogotá; comunicados hechos por Ochoa y otros a la Policía colombiana tras sus detenciones y también cuentan con el pasado de Ochoa.
Ni la defensa ni la Fiscalía quisieron pronunciarse en los días previos al inicio del juicio, que presidirá el juez distrital K. Michael Moore, quien ha decidido mantener en el anonimato a los miembros del jurado.