Tiscapa

Roberto Amador.N. Duele hasta lo mas profundo del corazón ver cómo nuestras bellezas naturales son destruidas por nosotros mismos. Tal es el caso del lago de Managua, y ahora la laguna de Tiscapa. Somos culpables por omisión tanto como los “cerebros” que decidieron asesinar esas bellezas naturales que en cualquier otra parte de la madre […]

Roberto Amador.N.

Duele hasta lo mas profundo del corazón ver cómo nuestras bellezas naturales son destruidas por nosotros mismos. Tal es el caso del lago de Managua, y ahora la laguna de Tiscapa. Somos culpables por omisión tanto como los “cerebros” que decidieron asesinar esas bellezas naturales que en cualquier otra parte de la madre tierra serían cuidadas con esmero.

Dios nos las dio y espero que digamos un basta ya para al menos desviar esos cauces asesinos de Tiscapa, y no dejar que por nuestra indolencia y paciencia la destruyan.

Miami, Florida  

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