- Con ganancias financiarán asilo de ancianos y escuela para
jóvenes
Carol Munguí[email protected]
Grupos familiares procedentes de Miami regresaron al Puerto de Corinto, su tierra natal, para participar de la feria gastronómica del mar, promovida en apoyo de las obras sociales del sacerdote José Shendel.
“Los platillos son exquisitos, y estamos en casa”, dijo César Molina, nicaragüense que vino a Corinto a pasar vacaciones.
Las calles aledañas al Parque Central de Corinto están congestionadas este fin de semana por los puestos de venta de artesanías y otros productos nacionales, además de las comiderías que ofrecen más de cien platos diferentes, elaborados con productos del mar.
Schendel indicó que con las ganancias de la feria financian el Hogar del Anciano “Santa Eduviges”, que alberga a 40 ancianos y cubre sus necesidades; la escuela de costura para jóvenes, el dispensario médico y las ayudas especiales a los enfermos.
Los organizadores de la feria estimaron que venderán más de quince mil platos, entre ayer y hoy.
“Disfruto de estar en mi tierra, aunque hace mucho calor”, comentó Thelma Corea mientras saboreaba una sopa de mariscos. Ella sugirió que haya “más vigilancia, más seguridad policial nocturna durante la fiestas”.
Cientos de corinteños que residen en Estados Unidos vinieron a ver a sus familiares de Nicaragua, a propósito de las fiestas de la Santa Cruz que se celebran en esa ciudad portuaria.
La presidenta del Instituto de Turismo, Leda Sánchez, pidió la bendición para los frutos del mar, que generosamente ofrece el océano Pacífico a los corinteños y a los turistas que visitan el puerto.
Cuatro proyectos de asistencia social funcionan durante seis meses con las utilidades de la Feria Gastronómica del Mar.
El guía espiritual de Corinto y El Realejo, padre José Shendel, recordó que la actividad comenzó de forma modesta y creció porque se volvió un punto de referencia turística y de encuentro entre viejos amigos.
“El fin no es únicamente captar fondos, también se fomenta el turismo nacional y débilmente el extranjero”, dijo el religioso, quien apreció que, a pesar de la veda de los productos del mar, hubo suficientes platillos a precios bajos.