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Los nenúfares son flores exóticas tropicales y de clima frío. En Nicaragua se conocieron por primera vez en 1900, cuando Alfonso Wong trajo las primeras, procedentes de Estados Unidos. Desde entonces el cuido de éstas ha persistido por generaciones en esa familia.
José Wong sigue la tradición de su abuelo paterno y ahora es él quien, con pasión y amor, cuida más de 15 variedades de estas preciosas flores, las que pretende aumentar en el futuro.
Estas flores de vistosos colores son un atractivo en el negocio de José Wong, quien afirma que éstas pertenecen al género Nimphea. Señaló que, según una leyenda griega, se derivan de Nimphaia, una ninfa que murió de celos y se convirtió en flor.
Las flores, propias del clima tropical, se abren por la mañana y se cierran por la tarde. Las de clima frío se abren por la noche y se cierran por la mañana cuando sale el sol, pero en Nicaragua se pueden cultivar los dos tipos.
Los nenúfares tropicales tienen flores más grandes y sobresalen de la superficie del agua. Estas plantas acuáticas gustan del sol y entre más cantidad de sol reciben, más flores producen.
Los nenúfares se pueden cultivar en estanques de agua con más de cincuenta centímetros de profundidad. En un recipiente plástico, al que se le ponen dos cucharadas de fertilizante en el fondo, se rellena con mezcla de estiércol de res y tierra negra. Para evitar la crianza de mosquitos se depositan pescaditos goldfish.
En cuanto a variedades, Nicaragua no se queda atrás. Cuenta con una nativa del Lago Cocibolca, conocida como Mondongo, una flor blanca de pétalos alargados.
En el mundo existen más de 40 variedades, de las cuales muchas han sido hibridizadas.