- Washington, “decepcionado” con la falta de apoyo de Canadá, México y Chile, les hará sentir consecuencias, según círculos
políticos
Fernando PucholEFE
WASHINGTON.- Estados Unidos pasará factura a los países que se opusieron a la guerra en Irak, cuyo exitoso desarrollo ha reforzado a quienes en Washington consideran que la postura mantenida por Francia, Canadá, México o Chile no puede quedar sin castigo.
Hasta el momento, Francia es el candidato número uno a sufrir las consecuencias de oponerse a la invasión de Irak sin que las tropas anglo-estadounidenses contaran con el aval internacional de la ONU.
Más allá de los gestos de cambiar el nombre a las papas fritas, que en EE.UU. son conocidas como «french fries» (papas fritas francesas), y de boicotear el vino de Burdeos, el gobierno estadounidense sopesa tomar medidas de mayor calado para ajustar las cuentas.
El secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, reconoció de manera pública que habrá consecuencias, que no especificó, y subrayó que a partir de ahora «debemos revisar todos los aspectos de nuestra relación con Francia».
Powell habló varias veces en los últimos días con su colega francés, Dominique De Villepin, para recomponer las relaciones entre EE.UU. y Francia, cuyos jefes de Estado, George W. Bush y Jacques Chirac, respectivamente, mantuvieron recientemente una fría conversación telefónica.
«Fue como de negocios», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, al describir el desarrollo de esa conversación por iniciativa de Chirac, en la que sólo se acordó que ambos países «seguirán trabajando y colaborando de manera muy profesional».
Pese a la frialdad, Bush pasará la noche en suelo francés entre los próximos días, primero y tres de junio, con motivo de la cumbre que el Grupo de los Ocho (G8) celebrará en la localidad francesa de Evian, según confirmó la Casa Blanca.
La supuesta buena voluntad no ha evitado que EE.UU. y Francia vuelvan a chocar en la posguerra iraquí, ya que Washington ha pedido un inmediato levantamiento de las sanciones impuestas a ese país tras la guerra del Golfo de 1991 y París se ha opuesto.
El Gobierno de Francia, al igual que los de otros países como Rusia y Alemania, quiere, por el contrario, que los inspectores de la ONU vuelvan antes a Irak, algo que la administración Bush rechaza, para certificar que ese país está libre de armas de destrucción masiva.
Francia encarna el malestar que hay en Washington por no lograr un inequívoco respaldo internacional a la invasión de Irak, a la que también se opusieron países más sensibles a la presión política y económica de Estados Unidos, como Brasil, Chile y México.
LOS AMIGOS LATINOAMERICANOS
Chile y México, pese a las fuertes presiones de Washington, se alinearon en el Consejo de Seguridad de la ONU junto a las naciones que se opusieron a aprobar una nueva resolución, presentada por EE.UU., España y el Reino Unido, para legitimar la invasión.
Washington no ocultó su decepción por la actitud de los gobiernos de México y Chile, miembros no permanentes del Consejo, un sentimiento que Powell volvió a expresar el pasado viernes en una entrevista, en la que aclaró que, en cualquier caso, Estados Unidos no se vengará.
«No estamos conspirando en un sótano del Departamento de Estado o del Pentágono o de la Casa Blanca o de alguna otra parte sobre cómo vengarnos de estos amigos», manifestó el secretario de Estado.
Powell reconoció que la disensión con México, Chile y Canadá, países decisivos en su aproximación al continente, introdujo un elemento de división, pero subrayó que «esto ya está en el pasado».
«Podemos tener desacuerdos que a los ojos de un observador pueden parecer una fractura, pero no hay fractura en esta relación», dijo.
EL «POST» CRITICA RETRASO DE TLC
El diario The Washington Post criticó al gobierno estadounidense por aplazar la firma del tratado de libre comercio con Chile, calificando el hecho como “carente de sentido» y “mal intencionado».
Washington aplazó la firma del texto acordado en diciembre, después que Chile se negó a respaldar la invasión a Irak en el Consejo de Seguridad de la ONU. “Ahora los funcionarios han dado a entender que Chile, una democracia latinoamericana y un raro caso de éxito en una región en problemas, tendrá que sufrir un atraso en su acuerdo de libre comercio con Estados Unidos», dijo el diario en un editorial.
“Esta venganza mal intencionada sólo empeorará el daño a la imagen de Estados Unidos en el mundo», agregó.
Aunque funcionarios estadounidenses dijeron que la »decepción» de la Casa Blanca ha sido superada, el presidente George W. Bush no ha dado a conocer una fecha para firmar el tratado, paso necesario para que el texto luego prosiga al Congreso para su ratificación.
ACTIVIDADES SUSPENDIDAS
Las buenas palabras no han parecido tener eco en algunos actos. Bush finalmente no viajará a Canadá como tenía previsto hacer el cinco de mayo, viaje que quedó suspendido el pasado día 13, porque el presidente «debe centrarse en la guerra», según la Casa Blanca. El reproche a México, que EE.UU. dice que no existe, se ha dejado sentir en opinión de algunos observadores en la suspensión de la celebración del cinco de mayo, fecha en que se conmemora la batalla de Puebla, una de las celebraciones fijas en la Casa Blanca junto a los vecinos del Sur.