Distinción de Rotarios a benefactora chontaleña

Por sus 38 años de labor social a favor de la niñez nicaragüense en riesgo, Miriam Lazo Laguna recibió la medalla “Paul Harris”, el galardón más importante que otorga la Fundation Rotary Internacional. Miguel FloresCORRESPONSAL/ [email protected] En una de estas calurosas tardes la sorprendimos en la Casa Ave María, sitio que alberga a pequeños ansiosos […]

  • Por sus 38 años de labor social a favor de la niñez nicaragüense en riesgo, Miriam Lazo Laguna recibió la medalla “Paul Harris”, el galardón más importante que otorga la Fundation Rotary Internacional.

Miguel FloresCORRESPONSAL/ [email protected]

En una de estas calurosas tardes la sorprendimos en la Casa Ave María, sitio que alberga a pequeños ansiosos de aprender. Mostrándose angustiada por la presencia de LA PRENSA, Miriam Lazo Laguna, nos dijo: “¿Hay algún problema en la Casa Ave María?” Ninguno, respondí, nos interesa conocer su labor por los más necesitados. Ante la aclaración se tranquilizó y estuvo presta a conversar con nosotros.

Chontaleña de pura cepa, Miriam Lazo, nació en 1946 con la humildad y virtud que caracteriza a las personas preocupadas por el dolor humano.

Ella recuerda que salió de Juigalpa cuando tenía cinco años, en 1951, rumbo a Granada, para comenzar sus estudios en el colegio María Auxiliadora, de la Congregación Salesiana. Se graduó en la Escuela Normal, en la noble carrerea magisterial y siguió su formación en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en 1970, donde estudió filosofía inglesa y posteriormente psicología; herramientas que le permitieron forjar su trabajo social, a través de programas de atención infantil.

Actualmente, Miriam Lazo Laguna es directora ejecutiva de la Casa Ave María, atendiendo a niños en riesgos.

“MI JUVENTUD SE LA DEDIQUÉ A MASAYA”

“La mayor parte de mi juventud se la dediqué a Masaya, comenzando en el Instituto Carlos Vegas Bolaños, donde forjé a excelentes estudiantes, a tal grado que de ahí salió el mejor estudiante de secundaria representando a Masaya”, afirma Lazo al rememorar los años de la década del 70.

Pero la mujer abnegada por ayudar a los más necesitados empezó sus labor social en Managua, en 1976, visitando las cárceles de mujeres con problemas de alcoholismo, después tuvo la oportunidad de ayudar a enfermos de lepra, en una escuela del Leprocomio en Managua, trabajo que, según Lazo, fue el pilar de su motivación para seguir adelante.

Y siguió su trabajo magisterial en las escuelas Emmanuel Mongalo, Instituto Maestro Gabriel, Instituto Monseñor Lezcano, Escuela Normal, es decir, tuvo la oportunidad de trabajar en los distintos niveles educativos.

“Pero la mayor parte de mi tiempo la he dedicado a la formación de niños y jóvenes en riesgo, en algunos aspectos logré compartir sesiones con alcohólicos anónimos, vivencias y testimonios que calaron mi alma, me hicieron comprender que el ser humano es un océano de misterios y dolores”, confesó Lazo.

Cuenta que en su juventud, exactamente a los 22 años, sufrió de polineuritis que la dejó inválida e imposibilitada por cinco años, por lo que arrastra secuelas en piernas y manos. Señaló que la enfermedad la hizo ver la vida de otra manera, y pudo darse cuenta del significado que consigo traen las limitaciones, en una persona inválida.

“Para mí fue una gran escuela, mi mejor escuela, para sincerarme en mis valores y principios, porque comencé a fortalecerme en todos mis principios”, recordó con tristeza esa faceta dolorosa de su vida.

Refirió que pasó por una recuperación dolorosa, pero que ahora está en pie y más fortalecida, gracias al amor que Dios le dio a su vida, por eso comparte ese amor con personas que tienen más necesidad.

Encontrarnos con esa gran mujer galardonada, es imaginarla en una oficina adornada de fotos y rodeada de reconocimientos por la ardua labor ejercida durante 38 años, pero ante nuestra vista tenemos a una mujer humilde, sentada en un sencillo escritorio, y que apenas apacigua el calor con un abanico.

PREMIO LA MOTIVA A SEGUIR TRABAJANDO

“No me esperaba el premio, un galardón se entrega a la persona por su actuación y dedicación al servicio de los más necesitados. Asumo el compromiso de temer en alto la distinción, compartiendo con más dedicación y más espíritu rotariano la labor que estamos desarrollando en Masaya”, afirmó Lazo.

Según expresó, el reconocimiento la compromete a cumplir con firmeza los lemas del Club Rotario como es “Dar de sí antes de pensar en sí”, y “Tendamos manos solidarias”.

Miriam Lazo aseguró que actualmente atienden a 600 niños, a través de los programas de rehabilitación infantil y formación en diversos oficios técnicos como: carpintería, panadería, elaboran hamacas, mecanografía, computación, entre otros; también ejecutan un programa alimentario en el comedor infantil, afirmó.  

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