- Sólo la mitad de los que pidieron ser repatriados fueron
aceptados por Nicaragua
Carlos Arguedas C.Redactor de La Nación
SAN JOSÉ, COSTA RICA.- Los trámites legales que deben cumplir tanto Costa Rica como Nicaragua son la principal traba que enfrenta la repatriación de 33 reos nicaragüenses para que cumplan la pena en su país.
Aunque existía la proyección para que en el primer semestre de este año se enviara el primer grupo, fuentes del Ministerio de Justicia consideraron que será hasta finales de 2003 o el próximo año cuando se podrá cumplir con todos los requerimientos.
El atraso se debió a que el 14 de marzo pasado, Nicaragua notificó al Ministerio de Justicia que aceptaba el retorno de 33 nicaragüenses que descuentan una condena en prisiones nacionales.
La mayoría de ellos está en La Reforma, la cárcel más grande del país, en San Rafael de Alajuela.
La Dirección de Adaptación Social, con esa respuesta positiva, está solicitando a la Corte Suprema de Justicia que los jueces ejecutores de la pena (a cuyo cargo están todos los sentenciados del país) certifiquen que esas personas no tienen otros procesos penales pendientes en ninguna fiscalía del país y pueden terminar de cumplir la pena en su tierra natal.
PROCESO
El tema de la repatriación de reos nicaragüenses tomó relevancia cuando el 11 de octubre se anunció que el Gobierno de Nicaragua se adhirió al Convenio Interamericano para el Cumplimiento de Condenas Penales en el Extranjero, que permite sólo a los presos sentenciados cumplir las penas privativas de libertad en el país de nacimiento.
Desde ese momento, el Ministerio de Justicia consultó a los 446 internos sentenciados, de nacionalidad nicaragüense, si deseaban acogerse a este beneficio. Un total de 63 respondió positivamente.
Eugenio Polanco, Director del Instituto Nacional de Criminología, dijo que los nombres fueron enviados a Nicaragua para saber si estaban anuentes a recibirlos.
Al parecer, allá se tuvo problemas con la identificación, pues algunos de los internos no aparecen inscritos. De los 63 nombres iniciales, Nicaragua aceptó por ahora a 33. Los otros quedan en espera mientras verifican las identidades.
En este proceso de repatriación, Adaptación Social espera que dos costarricenses presos en Nicaragua acepten cumplir la sentencia en nuestro país. Esta gestión se empezó a conocer el viernes pasado.
“ABANDONADO”
“En dos años que tengo de estar aquí, sólo un tío que vive en el Valle de la Estrella (Limón) me ha visitado. “Cierto, uno se acostumbra a la soledad, pero si estuviera en una cárcel en Managua estoy seguro de que alguien me visitaría cada domingo”.
Así piensa Julio Zeledón Espinoza, de 40 años, reo que cumple una condena de 18 años de prisión por dos homicidios calificados en grado de tentativa. Él espera terminar de cumplir la pena en la tierra natal.
Zeledón, trabajador oriundo de Estelí, Nicaragua, permanece detenido en el ámbito Mínima de indiciados del Centro Penitenciario La Reforma, en San Rafael de Alajuela.
Por su buen comportamiento y disposición al trabajo, es uno de los encargados del aseo del comedor de Mínima. Julio Zeledón ingresó a suelo costarricense en 1994. Cumplió labores agrícolas en San Carlos, Alajuela, y en el Valle de la Estrella.
Es divorciado y no tiene familia cercana en territorio costarricense, con excepción del tío que vive en el Valle de la Estrella.
Julio Zeledón recibió la sentencia tras una disputa con dos hombres en Guápiles, cantón de Pococí, Limón, el 11 de marzo de 2000. Desde aquel día permanece detenido. El 26 de enero de 2001 ingresó a La Reforma, luego que se le impuso una condena de 18 años de prisión. Asegura que le falta descontar 15 años de cárcel.
Zeledón comentó que se enteró del programa de repatriación cuando Nidia Salgado, de la embajada de Nicaragua, se reunió con todos los nicaragüenses para comunicarles que podían cumplir la pena en Managua.
NICAS CONDENADOS
6,703 personas conforman la población penal de Costa Rica.
446 de éstos son nicaragüenses.
63 piden cumplir pena en Nicaragua.
33 de éstos fueron aceptados por Nicaragua.