- ¿Qué es lo que hace Ricardo
Mayorga?
Edgard Tijerino M. [email protected]
¿Puede un hombre, que entre las cuerdas es capaz de convertir el calor en combustión, atrapar el presente y proyectarse hacia un futuro fulgurante y quizás ilimitado, parecernos sicológicamente un inválido?
Bueno, la experiencia acumulada nos indica que el boxeo está cargado de esas historias que desembocan en lo frustrante, pero también hay quienes escapan a ese laberinto.
¡Qué difícil es ser verde!, escribió el controversial Oscar Wilde, y viendo el accionar fuera del ring de Ricardo Mayorga, uno lo comprueba.
Lo peor que uno puede hacer, es conspirar contra sí mismo, y Mayorga, en estos momentos altamente valorado y vigorosamente promocionado por el periodismo norteamericano, asombrado por su ímpetu demoledor y la frescura de una agresividad tan espontánea como efectiva, debería estar consciente de eso.
Él ha logrado impactarnos con sus resonantes victorias sobre Andrew Lewis y Vernon Forrest, dos “de leva” en el firmamento del boxeo mundial, pero parece estar lejos de encontrar su presente como persona, y se desvía hacia peligros que pueden terminar afectándolo seriamente.
Ninguno de nosotros quiere eso. Nos interesa su futuro porque deseamos compartirlo emocionalmente con él, y disfrutarlo.
Lo considero un tipo sencillo por naturaleza, muy humano en el fondo, pero levantisco en su forma. Nunca he creído que su atracción por el licor y el cigarro, sea algo más que pura apariencia. Lo vi en Temécula, aislado por completo, concentrado en su preparación, trabajando a fondo, inyectándose confianza de esa que mueve montañas, y me impresionó, más allá de sus desplantes.
Él fabrica el escenario para sentirse en un baile de máscaras, pensé, y supuse que conocía muy bien las rayas de cal, aún viéndolo incursionar en territorio faul distorsionándose bruscamente, como lo hizo durante la conferencia de prensa, o al finalizar la pelea.
¿Por qué estar involucrado en carreras de carros tan riesgosas en lugar de haber retomado contacto con el gimnasio anticipando su preparación para la próxima pelea? ¿Por qué entrar en conflicto innecesariamente con la autoridad, despreciando la tranquilidad, en lugar de aprovechar integralmente el tiempo disponible?
“Cuando llegás arriba, lo clave es acelerar tu madurez”, dijo una vez Ray “Sugar” Leonard, quien llegó a ser un artista de los encordados, y eso fue exactamente lo que hizo Alexis Argüello asesorado convenientemente por un hombre como Eduardo Román, quien trazó cuidadosamente la estrategia para la construcción de un gran campeón.
Oscar de La Hoya, es en cierta forma, un espejo para las nuevas generaciones de boxeadores. Debería estar enloquecido por la intensidad de los reflectores encima de cada uno de sus movimientos, desde antes de ganar la medalla de oro olímpica en Barcelona, pero el joven buscó cómo sacarle provecho a su exuberante potencial, y lo logró plenamente.
Pero hay quienes incomprensiblemente, prefieren tomar los desvíos, y chocan, se deterioran atravesando baches y finalmente se destruyen. Grandes en el ring y golpeados por los factores adversos sin poder aprender a vivir en otra esfera. Pobre Monzón, pobre Olivares, pobre Tyson, pobres miles de ellos.
Vamos Ricardo, en este momento en que estás provocando tanta repercusión, cuando la revista KO escribe “Viva Mayorga”, The Ring “Un aire fresco para el boxeo”, Boxing “Un hombre capaz de hacer resurgir el peso welter”, no podés estar actuando como un hombre sicológicamente inválido.
KING PREOCUPADO
Naturalmente lo ocurrido preocupa a un hombre como Don King. Él sabe que tiene un material valioso entre sus manos y quisiera sacarle el mayor brillo posible, pero necesita la complicidad del protagonista.
Se dice, que diariamente, Tutico Zavala entrega a King todas las informaciones que se publican en Nicaragua sobre Mayorga, y no puede evitar encender la luz roja.
El promotor-manejador quisiera tenerlo permanentemente en Florida bajo el control de Héctor Pérez u otro de sus hombres. Necesita no perderlo de vista, porque Ricardo no tiene la madurez deseada. Vivir sometido a riesgo, es la peor ocurrencia de Mayorga.