Jehú Hernández [email protected]
El cuerpo de Jesucristo fue sepultado por centenares de católicos el Viernes Santo por la noche en la Catedral metropolitana.
Después de escuchar al cardenal Miguel Obando Bravo, predicando sobre el pasaje bíblico que relata la forma en que José de Arimatea solicitó el cuerpo de Jesús, para sepultarlo en una tumba cercana que no había sido utilizada, los fieles lo hicieron de manera simbólica.
La Biblia narra la forma silenciosa y rápida en que fue sepultado Jesús, ya que en aquellos días los crucificados no eran enterrados, sino que permanecían colgados en la cruz hasta que sus cuerpos se descomponían.
Después de la misa, centenares de católicos acompañaron a Jesús en la procesión del Santo Entierro. Salieron de la Catedral a recorrer las calles, con el propósito de recordar el momento en que el cuerpo de Jesucristo fue llevado a su tumba, de la que resucitó al tercer día, venciendo a la muerte y salir victorioso en el plan propuesto por Dios para salvar a la humanidad.
“Nosotros como cristianos católicos, sabemos que nuestra creencia desemboca en la resurrección, que no creemos en un Cristo muerto, sino que venció a la muerte con su resurrección; no se quedó en la tumba, sino que resucitó venciendo a la muerte”, expresó el señor Francisco Alegría, quien participaba en la procesión.
Dijo que esa es parte de la fe cristiana, creer que algún día, así como resucitó Jesús, también resucitarán los que actúen de acuerdo a su voluntad, para tener junto a Él una vida eterna.