- Más de 200 buses entraron a Pochomil la mañana del sábado
Milagros Sánchez [email protected]
Pochomil fue la playa que más concurrencia registró en la costa del Pacífico el Sábado de Gloria, según observaron periodistas de LA PRENSA.
Lo más llamativo en Pochomil eran las múltiples casas de campaña improvisadas sobre la costa, donde los veraneantes, buscando protegerse del sol, amarraron los extremos de sus sábanas y toallas a cuatro palos enterrados en la arena.
Marina Zepeda, de Ciudad Sandino, dijo que debido a su bajo presupuesto tuvo que ingeniárselas para salir a divertirse. “No tengo dinero para ir a un restaurante, mucho menos a un hotel, así que les dije a los chavalos que íbamos a tirarnos a la costa”, manifestó.
Según el personal del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), que cobraba la entrada al complejo turístico, entraron más de doscientos buses a esa playa durante la mañana del sábado.
El responsable del puesto de la Cruz Roja, José Dolores López, informó que sólo el sábado habían rescatado a unas once personas con vida.
AHOGADO EN MASACHAPA
En Masachapa, la Policía había decomisado diferentes armas blancas, como machetes, verduguillas y cuchillos, limas y hasta vasos de pega de zapato y chacos, entre el miércoles y el sábado, informó la capitana Marta Guevara.
“No hay nada grave por ahora, sólo alteraciones, esto ha tenido que ver con la labor de la Policía de prevenir incidentes y mantener control las 24 horas del día”, indicó.
El primer ahogado reportado en Masachapa fue Elías José Alemán, de 23 años, habitante del barrio Andrés Castro, de Managua, quien falleció el Miércoles Santo.
Por otro lado, dos personas del sector se suicidaron por motivos personales. Fueron identificadas como Ronald Antonio Navarrete y Juan José Mendoza.
Según el reporte de la Policía, en una hora llegaron a ingresar a Masachapa hasta 237 vehículos, el día sábado.
PESCADORES EBRIOS
En Casares los comerciantes también se quejaban de las malas ventas. “Esto ya no es igual a otros años, anteayer vendí apenas cuarenta pesos, el miércoles sí me fue mejor porque recogí 400 córdobas, el viernes fueron 200 y ahora (sábado) vamos a ver cuánto hago”, dijo Alba Luz Bermúdez, quien lleva diez años vendiendo comida en el mismo sector.
Guillermo Sánchez, responsable del puesto de la Cruz Roja en Casares, dijo que uno de los problemas eran los pescadores que se sumergían a las aguas, en estado de ebriedad.
“Como andan tomados dificultan el trabajo, porque se meten hasta adentro y hay que estarlos sacando”, explicó.
En La Boquita, la Cruz Roja atendió a Roberto José Velásquez, de 21 años y originario de Diriamba, quien se fracturó la cabeza al golpearse contra una piedra al hacer un clavado en el Río La Flor.
Una imagen común en los balnearios eran las familias cargando porras con comida, para no tener que comprar en la playa.
“Como mi familia es bien grande y no podemos comprar un plato para cada uno, mejor me traigo mi comidita casera y así nos sale más barato el paseo”, indicó Maritza Mendoza, una veraneante que llegó desde Granada.
“Está mal, mal, muy crítico. No hemos tenido pérdidas pero tampoco ganancias, todo esto se debe a la venta inescrupulosa tanto de comida, gaseosas y licor de grandes empresas que vienen aquí a hacer grandes promociones; en cambio los que nos la pasamos aquí, siempre somos los perdedores”, comentó Verónica Cuadra, propietaria del restaurante El Ranchón, en La Boquita.
MAL NEGOCIO
Aunque había miles de veraneantes, los vendedores de mariscos se quejaban. “Pésimas ventas hemos tenido, la gente no quiere pagar nada; cómo va a creer que una langosta que en cualquier lado cuesta más de cien córdobas, nosotros la damos a sesenta y aún así no la compran”, aseguró Lesbia Narváez, una vendedora ambulante.