Después de bendecir el agua, el cardenal Miguel Obando Bravo roció con ésta a los feligreses, como símbolo de salvación.

Cantan Gloria para resucitar

Decenas de creyentes encendieron sus candelas con el fuego del Cirio Pascual, que representa la luz de Jesucristo vivo Milagros Sánchez [email protected] Los católicos nicaragüenses festejaron el sábado, en la Catedral metropolitana de Managua, la Pascua de Resurrección de Jesucristo, quien venció a la muerte para salvar a los humanos del pecado. La liturgia más […]

  • Decenas de creyentes encendieron sus candelas con el fuego del Cirio Pascual, que representa la luz de
    Jesucristo vivo

Milagros Sánchez [email protected]

Los católicos nicaragüenses festejaron el sábado, en la Catedral metropolitana de Managua, la Pascua de Resurrección de Jesucristo, quien venció a la muerte para salvar a los humanos del pecado.

La liturgia más grande de la Iglesia Católica en todo el año, inició alrededor de las ocho de la noche cuando el cardenal Miguel Obando Bravo y los feligreses, que llevaban candelas, se reunieron en la puerta principal de la Catedral –en ese momento a oscuras como símbolo de la vida de pecado de los hombres–, para bendecir el fuego.

El prelado encendió el Cirio Pascual que simboliza a Jesucristo resucitado, luz que ilumina al mundo, mientras cantaban cuatro veces “Luz de Cristo”.

A medida que el cardenal avanzaba por el centro de la Catedral hacia el Altar Mayor, los creyentes encendían sus candelas con el fuego del Cirio Pascual como símbolo de la hermandad de compartir a Jesucristo.

Desde ese momento el Cirio permanecerá encendido durante todas las liturgias que se celebren hasta el día de Pentecostés, que es la venida del Espirito Santo, cincuenta días después de la resurrección de Jesús.

Durante la celebración, el cardenal Miguel recordó a los creyentes que Dios es el alfa y el omega, que significa el principio y el fin.

Ya con las luces encendidas como muestra del paso del pecado a la salvación, los laicos dieron lectura a varios pasajes bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento, para dar paso al canto del “Gloria” que anunciaba la resurrección de Jesucristo, Salvador del Mundo.

El cardenal también bendijo el agua, y muchos creyentes cargaron consigo recipientes para llevar agua a su casa.

Tal es el caso de María Elena Tapia, habitante del barrio San Judas, quien comentó que el agua la utiliza para “regarla por mi casa y así correr a los malos espíritus”.

Durante la homilía, el cardenal comentó que la resurrección de Jesucristo es una celebración mundial, porque venció a la muerte y salvó a su pueblo del pecado, convirtiendo este hecho en la esperanza del mundo. “Vivamos como resucitados, para que el pecado muera cada día”, sugirió.

EL MENSAJE

Sor Sandra López, religiosa de Cristo Rey, dijo que la celebración tiene el mensaje más grande para los cristianos y es que “Cristo ha resucitado”.

“Nos lleva a nosotros a vivir una vida de resurrección, y la vida de resurrección no sólo la vamos a vivir en el Cielo, sino que desde ya cuando vivimos en paz y nos reconciliamos con los hermanos, cuando sentimos que el Señor reina en nuestros corazones, entonces empezamos a vivir lo que dice San Pablo, el “ya pero todavía no”, es decir ya estamos viviendo resucitados pero falta más todavía”, expresó.  

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