El próximo 12 de julio, Ricardo Mayorga se verá nuevamente las caras con Vernon Forrest.

¿Qué sera diferente?

Mayorga ahora sí salta como favorito Edgard Tijerino [email protected] De frente a la previsible y por supuesto inminente revancha Ricardo Mayorga-Vernon Forrest, es inevitable sumergirse en las especulaciones. Decía Horacio, el poeta latino, que ocasionalmente somos engañados por la apariencia de la verdad, y pienso, que algo de eso ocurrió en la primera pelea. ¿Qué […]

  • Mayorga ahora sí salta como
    favorito

Edgard Tijerino [email protected]

De frente a la previsible y por supuesto inminente revancha Ricardo Mayorga-Vernon Forrest, es inevitable sumergirse en las especulaciones.

Decía Horacio, el poeta latino, que ocasionalmente somos engañados por la apariencia de la verdad, y pienso, que algo de eso ocurrió en la primera pelea.

¿Qué era lo cierto? Que Forrest era un boxeador claramente superior en recursos técnicos; que su largo jab de izquierda sería un efectivo sedante para la agresividad sin pausas de Mayorga; que esa velocidad de ejecución mostrada contra Mosley no podría ser neutralizada por el pinolero, considerado por su equipo de apoyo como un toletero rudimentario; que el Campeón CMB, instalado cómo número uno en el ranking libra por libra, no cedería la iniciativa al nica y determinaría qué hacer y cuándo hacerlo entre las cuerdas.

Apariencia pura… Lo que vimos, fue totalmente diferente: Forrest fue agredido, abatido y derribado, por un púgil destructivo, lleno de furia, que lo aniquiló brutalmente dejando al mundo del boxeo patas arriba.

En julio, seguramente en Las Vegas, Mayorga y Forrest volverán a encerrarse en un cuadrilátero. Salta al tapete la pregunta: ¿Qué puede ser lo diferente?

Mayorga tiene un estilo que no ofrece variantes, pero si mejoría. Fue precisamente ese avance, lo que le permitió ser más dañino contra Forrest. Lo vimos pasar golpes, fijar el objetivo, atacar por los costados yendo encima robando distancia, y desplegar toda su capacidad de destrucción con mejor orientación.

“Lo verán funcionar mejor”, no diferente, dijo Héctor Pérez, el hombre de Don King que supervisa el adiestramiento de Mayorga. Con esa formidable materia prima como es la resistencia granítica, el golpeo paralizante y la vitalidad para estar permanentemente en movimiento, el “funcionar mejor” tenía un gran significado, como se pudo comprobar.

Forrest en cambio, no fue el púgil imaginativo capaz de sacarle el máximo provecho a su versatilidad, rapidez y múltiples herramientas. Fundamentalmente por culpa de Mayorga, pero también por sobrevalorarse, como le ocurrió a Leonard con Durán.

Guerrear con Mayorga equivale a morir con las botas puestas, y Forrest, derribado discutiblemente en el primer round, se metió imprudentemente a las brasas en el segundo asalto cambiando metralla, conectando y absorbiendo buenos golpes, fortaleciendo su atrevimiento, pero en el tercero, fue demolido.

¿Regresará al infierno en la revancha? ¿Volverá a colocar su bravura encima de la aplicación de variantes estratégicas? ¿Qué tan útil le será estudiar las siguientes dos peleas de Leonard con Durán? ¿Encontrará la forma de escapar a la destrucción y además, poder prevalecer frente a un toro que podría ser capaz de terminar con Manolete y el Cordobés en la misma tarde?

La pelea brava, la corta distancia, el centro del ring, serían mortales para Forrest, ahora con su confianza terriblemente deteriorada. La larga distancia, pelear en reversa, forzar amarres, evitar las sogas en su espalda, contragolpear con precisión, frenar súbitamente para sorprender con ráfagas, es lo que la teoría recomienda, pero nada de eso es fácil frente a un huracanado Mayorga, que además, estará más crecido que nunca.

¿Podrá lograrlo Mayorga? Lo obvio es que va a intentarlo pretendiendo desarticular al brioso pinolero. Es Forrest quien propondrá una pelea diferente como lo hizo Leonard frente a Durán, pero un Mayorga “funcionando mejor”, haciendo más efectiva su furia y poder, puede volverlo a frustrar.

En esta ocasión, Forrest no será favorito. Mayorga ha conseguido tanto respeto como Aaron Pryor cuando fue a la revancha con Alexis Argüello.  

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