Agencias
MOSUL, IRAK.- El rechazo popular a la presencia estadounidense en la ciudad de Mosul, creció con la muerte ayer de otras cuatro personas por disparos de soldados aliados, después que el martes murieran doce por la misma causa en el curso de una manifestación.
En el tiroteo de ayer también resultaron heridas otras quince personas, entre ellas un oficial y dos agentes de la policía iraquí, indicaron a EFE los médicos del Hospital Zaharawy.
El incidente ocurrió cuando diez policías iraquíes uniformados, que patrullaban a pie una calle paralela a la avenida en la que se encuentra situado el Palacio de la Gobernación, llegaron hasta un banco comercial y dispararon al aire con sus fusiles para ahuyentar a un grupo de presuntos ladrones.
A los cerca de una decena de disparos al aire efectuados por los policías con sus rifles reglamentarios en pleno centro comercial y cuando por ese punto transitaban numerosas personas, le siguió una atronadora avalancha de disparos que duró casi diez minutos.
Varios cientos de hombres, mujeres e incluso niños, se vieron sorprendidos por las ráfagas de disparos realizados por los soldados estadounidenses desde sus posiciones en el Palacio de la Gobernación.
Tras un pequeño muro de piedra en el que impactaban las balas, buscaron protección un joven iraquí, dos niños de unos cinco años que por allí andaban, y el enviado especial de EFE.
Uno de los niños lloraba y se agarraba con fuerza a las ropas de los dos mayores desconocidos con los que compartía el trozo de muro, mientras que el otro estaba petrificado y en su mirada se apreciaba el inmenso terror que sentía.
Cuando la avalancha de disparos cesó, la calle parecía desierta y se hizo un largo silencio hasta que comenzaron a escucharse gritos y se vio a la gente corriendo de un lugar a otro.
“Por el tipo de herida que presentan todos los pacientes que han traído, sabemos que han sido alcanzados por balas de los soldados estadounidenses”, explicó el doctor Ahmed, cirujano del Hospital Al Zarahawy.
Los médicos indicaron que de acuerdo a los relatos de algunos heridos, los soldados estadounidenses dispararon hacia la zona en la que se encontraba la patrulla de la policía iraquí, situada en aquel momento a unos cien de metros del Palacio de la Gobernación.
El incidente sucedió un día después que doce personas murieran y otro centenar resultaran heridas por los disparos de las fuerzas estadounidenses para disolver a cerca de dos mil manifestantes concentrados frente al Palacio de la Gobernación y responder a los disparos de individuos camuflados entre la muchedumbre.
El mando central aliado en Doha reconoció ayer que al menos siete personas podrían haber muerto en ese incidente.
“¿Pero por qué estos americanos asesinan a nuestra gente?”, se preguntó varias veces el conductor de una ambulancia, al mismo tiempo que con una manguera limpiaba el charco sangre dejado por una víctima en el interior del vehículo.
En el barrio árabe de Mosul, donde se concentran los comercios y residen la mayor parte de los simpatizantes del depuesto régimen, aparecieron el miércoles banderas iraquíes colgadas de uno a otro lado de las calles, y era palpable entre la gente la ira contenida hacia los estadounidenses.
Al paso de un convoy de cuatro vehículos de combate, encabezado por un jeep sobre el que estaba montada una metralleta y ondeaba una bandera estadounidense, un grupo de iraquíes gritó insultos en inglés y en árabe a los soldados, que hicieron oídos sordos.
Poco después de lo sucedido, el jefe de la policía de Mosul, acompañado de otros mandos, se personó en el hospital visiblemente irritado, y su llegada coincidió con el paso de un convoy militar estadounidense por delante de la puerta principal del centro.
“Fuera, váyanse lejos”, gritó en árabe desde el umbral de la puerta del hospital un familiar de uno de los heridos por los disparos.
Las nuevas muertes han elevado el clima de tensión en Mosul, una ciudad poblada por cerca de 1.5 millones de personas, con una larga tradición de proximidad al régimen derrocado y donde los efectivos estadounidenses ascienden a varios cientos.
LA VERSIÓN OFICIAL
Al menos tres civiles murieron y 11 resultaron heridos el miércoles en un tiroteo que involucró a tropas estadounidenses que trataban de evitar que una furiosa multitud irrumpiera en un complejo gubernamental, según la agencia AP.
En el comando central de Estados Unidos en Qatar, el brigadier general Vincent Brooks dijo que los hechos ocurrieron mientras soldados de operaciones especiales e infantes de Marina custodiaban el edificio de la Gobernación central.
Dijo que un grupo de marines que llegó al amurallado complejo fue recibido en medio de una pedrea por los pobladores, que también usaron sus puños, les empujaron y escupieron. Explicó que posteriormente arribó una ambulancia iraquí con altoparlantes que fue atacada y quemada por la multitud.
Algunas personas entre la multitud empezaron a disparar al aire. Las tropas estadounidenses hicieron entonces disparos de alerta, dijo Brooks.
Los estadounidenses cayeron luego bajo fuego y comenzaron a devolverlos a alguna gente de la multitud, incluyendo aquellos que intentaban saltar la muralla, dijo.
“Era fuego mortal y algunos iraquíes murieron como consecuencia de eso”, manifestó Brooks. “Creemos que el número (de muertos) es de alrededor de siete, y debe haber algunos heridos también”.
Las tropas norteamericanas mataron a por lo menos siete manifestantes iraquíes en Mosul, cuando una protesta en la ciudad del norte de Irak se tornó violenta, informó Brooks, quien aseguró que los marines respondieron a fuego enemigo.
(Con informaciones de EFE, AP y Reuters).
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