- Damasco rechaza acusaciones
EFE
WASHINGTON Y DAMASCO.- El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, negó el martes que EE.UU. tenga una lista de países a los que quiera atacar militarmente para derrocar a sus gobiernos, aunque reiteró la preocupación por las políticas que siguen estados como Siria e Irán.
“Ahora mismo no hay una lista, ni tampoco un plan de guerra para atacar a alguien más con el propósito de derrocar a sus dirigentes o con el propósito de imponer valores democráticos”, dijo Powell en un encuentro con periodistas extranjeros.
El secretario de Estado expresó la preocupación de su gobierno por las políticas de los gobiernos de Damasco y de Teherán, a los que instó a que “se den cuenta del nuevo entorno en la región” tras la guerra de Irak.
“Estamos preocupados por Siria y se lo hemos hecho saber. También estamos preocupados por algunas de las políticas de Irán y hemos hecho que los iraníes sean plenamente conscientes de ello”, dijo.
Powell recordó que las denuncias sobre el programa de armas químicas de Siria no son nuevas y que el objetivo final de EE.UU. es lograr “un Oriente Medio libre de armas de destrucción masiva”.
El secretario de Estado evitó mencionar a Israel, país que tiene un importante arsenal de armas de destrucción masiva, pero consideró que “las piezas pueden empezar a encajar”, una vez que se avance en el proceso de paz en la región con la implicación de todos los países.
Powell rechazó que Estados Unidos quiera convertirse en el gendarme del mundo y preguntó si algunas de las zonas en las que Washington ha intervenido militarmente en los últimos 12 años –Kuwait, Kosovo, Afganistán e Irak, por ejemplo– se ha convertido en colonia o en un Estado más norteamericano.
“La agenda de política exterior de Estados Unidos está basada en principios”, manifestó el secretario de Estado, quien añadió que su país “no busca, no quiere, no necesita y no persigue la guerra, pero no tiene miedo a luchar en ellas cuando son necesarias”.
Powell expresó también su esperanza de que Irak siga el ejemplo de otra nación musulmana como Turquía y se convierta en un paradigma de la adopción de los valores democráticos en Oriente Medio.
“Espero que con Turquía y con Irak se demuestre que la democracia no es una cosa extraña a las naciones musulmanas. Espero que sea un sistema político que se adopte en otros países (…), aunque cada uno tendrá que encontrar su propio camino”, afirmó.
El jefe de la diplomacia británica, el canciller Jack Straw, aseguró en Doha (Qatar), que Siria “no es el próximo país en la lista” para ser atacado, pero subrayó que las autoridades sirias “tienen que cooperar y echar a los fugitivos del régimen de Saddam Hussein refugiados allí”.
La ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, afirmó que no ve “ningún atisbo de confrontación” con Siria, al tiempo que desvinculó su caso de la “situación excepcional” de Irak.
SIRIA EXIGE “PRUEBAS”
Siria ha rechazado como “acusaciones sin fundamento” las afirmaciones de Washington de que cobija a dirigentes iraquíes o que posee armas químicas, y ha desafiado a Estados Unidos a que presente pruebas.
“El gobierno condena las amenazas y acusaciones infundadas de algunos responsables (norte)americanos”, según un comunicado oficial del gobierno sirio tras una reunión del gabinete ayer en Damasco.
En caso de que las acusaciones de la administración estadounidense subieran de tono, los analistas políticos consultados por EFE en Damasco no creen que condujeran a una nueva guerra.
ANALISTAS CONFIADOS
Haitham Keilani, ex embajador y experto en estrategia militar, está seguro de que Estados Unidos suavizará muy pronto su guerra verbal contra Damasco.
“Tienen que tratar con Siria porque es un país que mantiene buenas relaciones con los kurdos, con los chiítas y con los suníes de Irak. Tiene un importante papel que desempeñar en Bagdad para mantener la seguridad y la estabilidad, y Washington debería saberlo”, comentó.
“La presión económica es posible, pero no puedo concebir que los Estados Unidos abran una nueva batalla en un momento en que todavía tienen que acabar su trabajo en Irak apropiadamente”, opinó Keilani.
Imad Fawzi Shuaibi, profesor universitario de Ciencias Políticas, consideró que las presiones de EE.UU. sobre Siria “no irán más allá de lo económico y lo político, dado que Damasco tiene sólidos vínculos con el resto del mundo”.
“Cuando los norteamericanos vean que no pueden recoger los frutos de su presión contra Siria, entonces se verán forzados a tratar con ella a nivel exclusivamente político”, agregó.
Aunque Siria no está incluida –junto con Irak, Irán y Corea del Norte– en el denominado “eje del mal” por la administración de Washington, Estados Unidos dice tener “indicios” de que Damasco ha apoyado a Saddam.
Otro experto, el general ruso Leonid Ivashov, vicepresidente de la Academia de Ciencias Geopolíticas y ex director de Cooperación Internacional del Ministerio de Defensa, reconoció que existen posibilidades reales de que EE.UU. extienda su teatro de acción militar en Oriente Medio.
Aunque Ivashov no consideró probable una invasión de Siria por tierra, no obstante consideró “muy posible” una serie de “poderosos ataques aéreos y contra los sistemas de control, defensa antiaérea y comunicaciones” de ese país árabe.
RUSOS NO DESCARTAN ACCIÓN NORTEAMERICANA
La euforia existente en Estados Unidos por su victoria en Irak, podría animar a un ataque armado contra Siria, afirmó ayer el general ruso Nikolái Bezboródov, vicepresidente del Comité de Defensa de la Duma o Cámara Baja del Parlamento ruso.
“Estoy muy preocupado acerca de las declaraciones de EE.UU. sobre Siria. No descartaría que Washington comenzara operaciones de combate contra ese país. Puede que no ahora, pero sí después de un ligero intermedio”, dijo Bezboródov a la agencia Interfax.
Según el diputado y experto en defensa, las amenazas vertidas en los últimos días por EE.UU. contra Siria, hacen posible esa variante e incluso que Washington elija otros objetivos militares en Oriente Medio y otras partes.
“En primer lugar, los americanos están ahora en un estado de euforia por su victoria y están seguros de que pueden resolver cualquier problema”, dijo el general ruso.
En segundo lugar, añadió, tras la guerra en Irak, EE.UU. “ya tiene en la región un grupo militar que ha tenido experiencia de combate en condiciones análogas” a las que podría encontrar en Siria.
El Kremlin calificó ayer como infundadas las acusaciones de Estados Unidos a Siria.
“Somos escépticos frente a las acusaciones de Washington a Damasco”, que «no ayudan a normalizar la situación en Irak” y en todo Oriente Medio, declaró un alto cargo del ministerio ruso de Asuntos Exteriores.
MEDIDA DE PRESIÓN
Las fuerzas estadounidenses en Irak cerraron el flujo en un oleoducto que llevaba petróleo desde Irak a Siria, indicó ayer el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld. El cierre del oleoducto, según fuentes del Pentágono, responde al hecho de que Siria ha estado recibiendo unos 200,000 barriles diarios de petróleo iraquí, en violación de las sanciones impuestas a Irak por las Naciones Unidas desde la invasión de Kuwait en 1990. Rumsfeld dijo que no podía asegurar que, con el cierre de ese oleoducto en particular, haya cesado todo el flujo de petróleo iraquí hacia Siria.