- Mando aliado dispone fin de los
bombardeos aéreos y dos escuadras navales reciben órdenes de regresar
a sus bases - Cae Tikrit, el último reducto
y el general McChrystal declara
que “el grueso de las operaciones de combate ha terminado”
AP, EFE
TIKRIT, IRAK.- Los combatientes iraquíes no han montado una “defensa coherente” y el grueso de los combates ha terminado, dijo el lunes un general estadounidense.
“Creo que pasaremos a una etapa en la que habrá enfrentamientos menores pero encarnizados”, dijo el mayor general Stanley McChrystal en una conferencia de prensa en el Pentágono.
Dos portaaviones con sus escuadras partirán esta semana del Golfo Pérsico para regresar a sus bases navales, agregó. Si bien queda mucho por hacer, dijo McChrystal, “anticipo que el grueso de las operaciones de combate ha terminado».
«La coalición ha ampliado sus áreas de influencia en todo Irak y está concentrando sus esfuerzos en la seguridad y la estabilidad», dijo por su lado el brigadier general estadounidense Vincent Brooks, subdirector de operaciones de la campaña militar anglo-estadounidense.
La partida de los portaaviones Kitty Hawk y Constellation refleja una reducción gradual de la campaña aérea. Al mismo tiempo, el Pentágono sigue enviando efectivos terrestres a Kuwait e Irak.
SE ACABAN MISIONES AÉREAS
McChrystal dijo que el lunes sería el último día en que aviones de los cinco portaaviones restantes realizarían incursiones sobre Irak. El número de misiones se ha reducido a unas 800 por día y se arrojan menos de 200 bombas y misiles.
Asimismo, las pruebas realizadas con las presuntas armas químicas halladas por las fuerzas invasoras no han dado resultados positivos.
La 1ra División Blindada del Ejército está trasladando sus pertrechos para ser transportados a la zona del golfo, y sus efectivos viajarán allá por aire en un par de semanas, dijo el mayor Scott Slaten, vocero de la división. Dos brigadas blindadas y una aérea de la División viajarán desde sus bases en Alemania, añadió.
Brooks indicó que transcurridos 25 días desde el inicio de la guerra, los combates se han centrado en Tikrit, la ciudad natal de Saddam Hussein, ubicada unos 160 kilómetros al noreste de Bagdad.
LOS ÚLTIMOS COMBATES
Los tanques estadounidenses entraron el lunes en esa ciudad y desalojaron a los últimos incondicionales de Hussein atrincherados en su cuna de Tikrit, la última ciudad importante que le quedaba al desintegrado régimen.
El Palacio Presidencial fue capturado sin resistencia alguna, dijeron los militares, y el lunes por la tarde fueron vistas numerosas columnas de soldados estadounidenses en el centro de Tikrrit.
En Bagdad, Basora y Kirkuk, las fuerzas de la coalición se unieron a los iraquíes para restaurar la ley y el orden.
“Hubo menos resistencia de la anticipada”, dijo el brigadier general Brooks, vocero del Comando Central, y destacó que los defensores de Tikrit fueron castigados ininterrumpidamente por la aviación aliada en los últimos días.
Las fuerzas estadounidenses sospechaban que unos 1,500 incondicionales de la Guardia Republicana y los paramilitares “fedayín” –y posiblemente funcionarios del régimen y el Partido Baaz– se encontraban atrincherados en la ciudad.
DESESPERACIÓN
En varios lugares, las fuerzas aliadas trabajaban con las autoridades locales para restaurar la ley y el orden, tras varios días de saqueos y anarquía, así como los servicios de agua corriente, electricidad, teléfonos y cuidados médicos, dijo Brooks.
“Mueren niños por falta de agua potable. Mi propia hija, de 15 años, está enferma debido al agua», dijo el bracero Ibrahim al-Sibti, de 43 años, vecino de Bagdad.
“Es verdad que nos liberaron de la tiranía de Saddam, pero no es suficiente», agregó. “Deben restaurar los servicios».
En Bagdad, los iraquíes comenzaron a acompañar a las patrullas militares estadounidenses el domingo por la noche o en la madrugada del lunes, dijo el capitán de la armada Frank Thorp, vocero del Comando Central de Estados Unidos, en Katar.
“Hemos comenzado a ver una tendencia descendente en los saqueos», agregó.
«UNA MERCANCÍA INCÓMODA»
Al sur de Tikrit, los marines consolidaron su presencia en la aldea de Samarra, donde siete prisioneros de guerra estadounidenses fueron rescatados el domingo. Fueron llevados a Kuwait, tras permanecer tres semanas en manos iraquíes, y tres de ellos fueron atendidos de diversas heridas. Los soldados contaron que los prisioneros fueron trasladados constantemente de puesto en puesto para evitar que fueran rescatados. “Éramos una mercancía incómoda”, contó la soldado del Ejército, Shoshana Johnson. “La situación llegó a ser tal, que creí que nos matarían”.