- Nicaragua podría dejar de percibir 15 millones de dólares por exportaciones, advierten representantes gremiales
- Estimaciones apuntan a que la cosecha 2003-2004 se reducirá en 250 mil quintales
Mario José Moncada [email protected]
La cosecha cafetalera de Nicaragua de 2003 podría disminuir en 250 mil quintales, lo que significa una reducción en las exportaciones de hasta 15 millones de dólares con respecto a 2002, estimaron ayer dirigentes de dos de las más importantes organizaciones del sector: la Unión de Cafetaleros de Nicaragua (Uncafenic) y la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafé).
El presidente de Uncafenic, Freddy Torres, recordó que el año pasado la cosecha del grano de oro se situó en 1,157,000 quintales, pero dijo que este año la cosecha podría caer a los 900 mil quintales, provocando con ello una disminución en el valor de las exportaciones.
“Es obvio que este año hay una reducción de la cosecha cafetalera. Estimamos que podría andar entre 200 y 250 mil quintales menos, los cuales a un precio promedio de 60 dólares por quintal, podrían significar alrededor de 15 millones de dólares menos en el valor de las exportaciones totales del país”, dijo Torres.
En ese sentido, estimó que las exportaciones cafetaleras del país podrían rondar este año los 60 millones de dólares, en contraste con los casi 75 millones de dólares que generó el rubro en 2002, según las estadísticas del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).
Para el presidente de Unicafé, Amílcar Navarro, la cosecha de este año del aromático podría situarse entre los 750 y 800 mil quintales, lo que para él significa una “considerable reducción”.
Navarro consideró que la disminución en la cosecha no sólo se debe a la crisis de los bajos precios internacionales del café, sino también “a los problemas nacionales que los productores han vivido, como la alta morosidad, falta de financiamiento y de asistencia técnica para las plantaciones”.
Todos estos factores nacionales, sumados a los internacionales, han creado “una inmensa incertidumbre en el sector en los últimos años”, agregó Navarro.
Sin embargo, pese a tan poco esperanzador panorama Torres señaló que la caficultura “sigue siendo fuente de ingresos y generadora de mano de obra, con un efecto multiplicador en la economía nacional”.
LA PRENSA intentó comunicarse vía telefónica con José Augusto Navarro y Roberto Bendaña, Ministro y Viceministro Agropecuario y Forestal, respectivamente, para conocer sus apreciaciones al respecto, pero los intentos resultaron infructuosos.
DE MAL EN PEOR
En los últimos años, Nicaragua ha visto cómo su producción cafetalera ha sufrido altibajos, pero la situación se ha empeorado más por la baja no sólo en los volúmenes exportados, sino también en el precio por quintal en el mercado internacional, y, con ello, en los montos exportados.
Estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN) que se remontan hasta 1960, refieren que la producción cafetalera disfrutó de sus mejores momentos en la década de los 70, cuando el quintal llegó a costar hasta 184 dólares, generando exportaciones de casi 200 millones de dólares, como sucedió en 1977.
Sin embargo, desde el inicio de la década de 1990 las divisas generadas por el café vienen bajando, como consecuencia no sólo de una disminución en los volúmenes exportados, sino también de una caída de los precios internacionales, entre otras razones, por una sobreproducción mundial, principalmente por el aporte de Vietnam.
En efecto, según cifras del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), en 2001 las exportaciones cafetaleras nacionales rondaron los 98 millones de dólares, pero bajaron a los casi 75 millones en 2002, según el Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).
En consecuencia, el café pasó a ocupar el año pasado el segundo lugar en la generación de divisas para el país, al ser superado por la carne que generó 75.5 millones de dólares.
PROYECCIONES MUNDIALES
122 millones de sacos de 60 kilogramos está estimada la producción mundial de café para el ciclo 2002- 2003
46.8 millones de sacos de ese gran total serán aportados por Brasil, 10.9 millones por Colombia, 10.5 millones por Vietnam, 5.8 millones por Indonesia y 4.2 millones de sacos por México. El resto será aportado por países de Centroamérica y el Caribe, principalmente.
100 millones de sacos es el cálculo del consumo mundial del aromático para este año.