Los verbos del poder

Raoul Shade Capitaliza sobre la pobreza de los más necesitados y aprovecha nuestras ofertas comerciales o revolucionarias. Sobre todo, no dejes de comprar nuestro productos o panfletos y usa la tarjeta de crédito. Por lo tanto, ahorra en nuestros bancos privados o estatales y paga los intereses. Tal vez, un día, te harás rico o […]

Raoul Shade

Capitaliza sobre la pobreza de los más necesitados y aprovecha nuestras ofertas comerciales o revolucionarias. Sobre todo, no dejes de comprar nuestro productos o panfletos y usa la tarjeta de crédito. Por lo tanto, ahorra en nuestros bancos privados o estatales y paga los intereses. Tal vez, un día, te harás rico o totalitario. Para eso baila al son que te pongan. Discrimina a tu prójimo por no ser como tú. Mira novelas y diviértete con las películas violentas de Hollywood. Lee romances o propaganda revolucionaria. Perfúmate con desodorantes y colonias de marca.

Mientras tanto refrigera tu pensamiento y obedece a la publicidad de todos los días. Subordina tu criterio a nuestros intereses consumistas o comunistas. Sueña el poder, manipula la información, tergiversa la noticia e ignora las verdaderas necesidades de las multitudes. Habla por celular (y contrae cáncer) chatea por internet (y logra ceguera). Recuerda que fabricamos condones, pero también napalm o ántrax. Toma tu decisión con nosotros y canta canciones comerciales o de protesta, que al fin y al cabo son iguales. Calza zapatos de prestigio para que te los roben el siguiente día. Prefabrica tu casa con nuestros productos desechables. Come hamburguesas, bebe Coca Cola y de paso mata a los sindicalistas de esa planta (Guatemala 1984). Fuma cigarros o puros y toma mucho whisky o vodka (según tu inclinación ideológica) para que olvides.

Cura las enfermedades que te causamos con tanta contaminación, con nuestros antibióticos y medicinas vencidas que inundamos al tercer mundo. Viaja por itinerarios convencionales organizados por las agencias de viaje o por las revoluciones desgastadas. En la ausencia de valores morales, los productos del consumismo reinan en las mentes de los mediocres capitalistas o revolucionarios que nosotros dirigimos. Disfruta la guerra porque nosotros vendemos toda clase de armas para ambos bandos. Sobre todo, acata las órdenes de estos verbos.  

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