- Debe aumentar el dinamismo de la fe, dice Cardenal
Arturo Mcfields [email protected]
La mañana de ayer domingo comenzó más temprano para miles de managuas, porque antes de salir el sol arreglaron casas, calles y templos con las palmeras alusivas a la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén.
Diferentes comunidades se tomaron las calles en procesiones interminables que seguían los cantos y voces de júbilo que repetían “¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de Dios! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”.
Entre la multitud que marchaba con palmeras, sobresalía la imagen de un Cristo Rey glorioso que viaja, a como lo narran las Sagradas Escrituras, montado en un pollino o burro de hermosas cualidades, que jamás ha sido montado y que está especialmente preparado para la ocasión.
El cardenal Miguel Obando, quien presidió la celebración en la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción, explicó que a la festividad le llaman Domingo de Ramos, “por los ramos con que recordamos la entrada triunfal de Jesucristo”.
El arzobispo de Managua dijo que éste es un buen tiempo para pedir perdón, reconciliarse y buscar cómo enrumbarse en el camino de Jerusalén, que de acuerdo al relato bíblico es el camino de la muerte pero también es el camino de la resurrección.
“Yo sé que la sociedad por desgracia se va secularizando, pero ojalá que estas personas que van a los balnearios al menos tuvieran un tiempito para tomar la Biblia y meditar en la pasión de Cristo, para convertirnos, porque todos, empezando por mi persona, usted y yo, necesitamos convertirnos porque podemos perder el rumbo. Necesitamos un poco de meditación, de reflexión”, dijo Obando.
El padre Bismark Conde, vicario de la Catedral, explicó que la Semana Santa no debe enfocarse en la “pereza espiritual” sino en el dinamismo de la fe, convirtiendo la fiesta en un momento de reflexión con miras a la acción.
Al finalizar la procesión de Ramos, los feligreses presentaron sus cruces hechas de palma para recibir la bendición sacerdotal y llevar a sus casas un poco de fe y esperanza para los próximos días santos.
El clérigo explicó que aunque el Domingo de Ramos no es una fiesta que persigue la obtención de un milagro, los fieles marchan en agradecimiento a Cristo por el regalo más grande de toda la historia, la muerte y resurrección del Señor Jesús.