Sor María Romero, la primera beata nicaragüense, siempre tuvo un inmenso amor para los más necesitados, murió en 1977.

Sor María Romero cumple su primer año como beata

Para su canonización hace falta otro milagro en que haya intercedido después de ser beatificada Ricardo Cuadra Garcí[email protected] Sor María Romero Meneses, hija de María Auxiliadora, fue ascendida a los altares hace un año, cuando Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, la proclamó beata el pasado 14 de abril del 2002 en la Plaza […]

  • Para su canonización hace falta otro milagro en que haya intercedido después de ser beatificada

Ricardo Cuadra Garcí[email protected]

Sor María Romero Meneses, hija de María Auxiliadora, fue ascendida a los altares hace un año, cuando Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, la proclamó beata el pasado 14 de abril del 2002 en la Plaza San Pedro, ante miles de creyentes.

“Estos queridos pueblos centroamericanos, unidos ahora en el júbilo de su beatificación, podrán encontrar en la nueva beata, que tanto los amó, abundantes ejemplos y enseñanzas para renovar y fortalecer su vida cristiana, tan arraigada en esas tierras”, aseguró el Santo Padre.

Mientras tanto, en nuestro país miles de fieles observaron la ceremonia de beatificación a través de la televisión en horas de la madrugada. Otros manifestaron su fe, entusiasmo y devoción en la vigilia realizada en el estadio de la ciudad de Granada, donde también contemplaron el acto a través de dos pantallas gigantes ubicadas en el terreno de juego.

Para celebrar este acontecimiento, la casa museo Sor María Romero, ubicada en Granada y convertida en santuario donde los devotos asisten diariamente a solicitar milagros, abrirá hoy durante todo el día, con la exposición del Santísimo.

Según Sor Margarita Fuentes, religiosa encargada de atender la casa museo, no se celebrará ningún oficio religioso debido a que Semana Santa es dedicada completamente a la pasión de Jesucristo.

Nacida en Granada en 1902, la religiosa murió en Las Peñitas, León, en 1977. Sus padres, Félix Romero y Anita Meneses, eran de origen español, buenos cristianos y educaron muy bien a sus hijos.

Era una familia que gozaba de una buena situación económica, por lo que a Sor María se le ofrecía una vida llena de comodidades. Pese a esto la religiosa mostró ser muy bondadosa desde pequeña, despojándose de sus cosas para dárselas a los pobres.

Ella amaba mucho a los niños y quería enseñarles a amar a Jesús y a María, y se convierte en religiosa trasladándose a El Salvador, donde las hermanas de María Auxiliadora tienen una casa en que las jóvenes estudian para hacerse monjas.

En 1910, las misioneras de Don Bosco, hijas de María Auxiliadora (FMA), habían llegado a Nicaragua. Eran muy pobres, muy buenas y siempre sonrientes. A los 28 años realizó sus votos en la Congregación Salesiana de las FMA. En 1931 fue enviada a Costa Rica, donde durante 46 años se dedicó a servir a los necesitados.

Entre sus obras más importantes está la creación de la Casa María Auxiliadora, un hogar que alberga a personas que necesitan consuelo y que incluye una clínica para personas pobres, sin seguro social, una escuela para niños de la calle, entre otros establecimientos. Otra obra importante es la Casa Maín, dedicada a acoger a mujeres jóvenes que viven en la calle.

La biografía oficial de Sor María Romero fue escrita por Sor Domenica Grassiano, FMA, y su título es “Con María toda para todos como Don Bosco”.

Sin pretender ser escritora, Sor María acostumbraba apuntar en un cuaderno de notas que llevaba consigo desde 1924, ciertos sentimientos que cobijaba en su alma, frases y pensamientos de muchos autores religiosos, como San Juan de la Cruz , Santa Catalina de Siena, San Agustín y Santa Teresa de Jesús. El libro «Escritos Espirituales» recoge anotaciones de ese cuaderno.

Miles de fieles de Costa Rica y Nicaragua acuden a la Casa de María Auxiliadora en Costa Rica, y a la Casa Museo Sor María Romero, en busca del agua milagrosa que cura las enfermedades del cuerpo y del alma.

Murió en Nicaragua el siete de julio de 1977, en Las Peñitas, León. Los restos de Sor María Romero fueron trasladados a San José, Costa Rica y sepultados en el Cementerio General de San José, donde permanecieron hasta el nueve de noviembre de 1991. En esa fecha fueron trasladados a un mausoleo construido en la Casa de María Auxiliadora, fundada por ella.

Para lograr el título de santa, la canonización, hace falta otro milagro atribuido a la intercesión de la beata y ocurrido después de su beatificación. Las modalidades de verificación del milagro son iguales a las seguidas en la beatificación.

SU OBRA

El milagro atribuido a la intercesión de Sor María Romero, que la Iglesia Católica reconoció oficialmente para proclamarla beata, fue el de María Solís Quirós, a quien a los seis meses de gestación le diagnosticaron labio leporino y ausencia de paladar. La madre, Claudia Quirós, rezó a Sor María para que su hija naciera sana y el milagro ocurrió. Una junta de médicos de Costa Rica y Estados Unidos lo confirmó.  

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