Alrededor de 60 niños son atendidos en el preescolar comunitario de la parroquia de Santo Domingo. LA PRENSA/ G. MIRANDA.

De paciente a trabajadora

Desde niña tuvo la influencia de los padres jesuitas, quienes le ayudaron a terminar sus estudios de secundaria en Colombia, el país natal de Luz Marina Carvajal, quien ahora tiene 42 años. “No tenía dinero para pagar mis estudios y los jesuitas prácticamente me exoneraron los aranceles, fue así que terminé mis estudios y desde […]

Desde niña tuvo la influencia de los padres jesuitas, quienes le ayudaron a terminar sus estudios de secundaria en Colombia, el país natal de Luz Marina Carvajal, quien ahora tiene 42 años.

“No tenía dinero para pagar mis estudios y los jesuitas prácticamente me exoneraron los aranceles, fue así que terminé mis estudios y desde ahí sentí una gran identificación con ellos, pero por motivos personales abandoné el país y por mucho tiempo perdí el contacto”, dice Luz Marina.

Se casó con un nicaragüense y vino a este país hace más de 10 años, donde de nuevo la presencia de los jesuitas se volvió importante en su vida.

“Por cosas del destino, vine a esta clínica hace tres años, estaba recién inaugurada, a pasar consulta porque me iban a operar de la tiroides y andaba buscando otra opinión”.

Desde entonces Luz Marina trabaja en la clínica como recepcionista. “La ayuda de los jesuitas ha sido y es importante en mi vida, yo les debo mucho a ellos; y ahora además de trabajar en la clínica me estoy preparando en cursos de terapia floral”.  

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