Roberto Morales Muñ[email protected]
Recientemente, los ministros de Relaciones Exteriores de Brasil, Paraguay y Uruguay, Celso Amorim, José Moreno Ruffinelli y Didier Opertti, respectivamente, fueron recibidos en Sesión Extraordinaria del Comité de Representantes de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).
En dicha ocasión, el presidente del Comité de Representantes de la Aladi, Embajador Juan Carlos Olima, auguró mayores posibilidades para que las sociedades sean beneficiadas con la integración. Dicha postura quedó respaldada con la reciente reunión que mantuvieron los presidentes de Argentina y Brasil, destacando la integración como beneficio de la población, apoyando la construcción de un modelo de desarrollo sustentable dirigido al crecimiento, la justicia social y la dignidad de la persona, fundado a los principios de participación y transparencia en la ética.
La Aladi, no solamente ha constituido un órgano de integración regional que agrupa a los principales países de la región sino que representa el 80 por ciento del comercio exterior de América Latina, explicándose principalmente en el bagaje de experiencias y de know how acumulados y cuya importancia y trascendencia está debidamente demostrada por la operatividad de los países miembros en las negociaciones entre ellos y en otros foros como el ALCA y la OMC. Este organismo sirve de ejemplo para otros que han quedado retrasados en el tiempo y sus objetivos.
En el seno de la Aladi coexisten dos esquemas subregionales e integración, Mercosur y la Comunidad Andina, así como acuerdos bilaterales y multilaterales que involucran a los miembros de esos esquemas con los miembros de la Asociación. La participación activa en este esquema integrativo ha permitido a sus miembros firmar acuerdos de libre comercio con terceros países desarrollados, configurando una situación inédita de vínculos económicos y comerciales que confirman la voluntad de los gobiernos en profundizar el proceso de integración regional.
En el actual contexto la integración de América Latina y su dinámico relacionamiento con el resto del mundo siguen siendo el principal objetivo de la política exterior de Nicaragua y de otros muchos países del área por lo que considero necesario resaltar e insistir en el tema de que Nicaragua debe participar en la Aladi para tener un contacto más directo con el Mercosur y la Comunidad Andina, sobre todo ahora la Cancillería decidió cerrar nuestras Embajadas en el Perú y Ecuador; con el objetivo de crear o ampliar mucho más el espacio de libre comercio en las Américas.
A la fecha, considero necesario que Nicaragua deba fortalecer su actual estado de participación y pasar al siguiente nivel de observador a Miembro pleno. Bajo esta perspectiva podrá cumplir un relevante papel y su participación se circunscribe a obtener apoyo dentro del marco jurídico actual de los países miembros para profundizar y ampliar la integración de las economías latinoamericanas y constituirse en receptor de los análisis, estudios y reflexiones especializadas que provean a nuestro país de elementos de juicio suficientes y necesarios para tomar las mejores decisiones políticas que correspondan en materia económica y comercial, en el ámbito regional y continental, como en su relacionamiento con el resto de países del mundo.
En este sentido, la sola visita de los Cancilleres del Mercosur representó políticamente un espaldarazo a la vigencia de la Aladi de su permanencia y de la necesidad de seguir captando miembros que fortalezcan dicha institución, los mecanismos de negociación y la consolidación de la integración de América Latina.
Mas recientemente, durante una visita oficial a Costa Rica, el canciller de Argentina, Carlos Ruckauf, manifestó el interés del Mercado Común del Sur —Mercosur— en avanzar hacia un acuerdo comercial con las naciones centroamericanas. El Canciller argentino expresó que existe una fuerte voluntad política de parte de los países miembros del Mercosur en estrechar lazos con las naciones centroamericanas y delegaron a Paraguay, como presidencia pro témpore, visitar Centroamérica para proponer un acuerdo profundo entre el Mercosur y las hermanas repúblicas centroamericanas. De la misma manera, el Canciller del Perú, Allan Wagner, acaba de declarar que Perú y Estados Unidos podrían negociar por la vía bilateral en el corto plazo un tratado de libre comercio. Debo resaltar que esta iniciativa norteamericana es consecuencia de la posición de Estados Unidos consistente en buscar un acuerdo marco con los países de la Comunidad Andina, al amparo de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA, según sus siglas en inglés), para fortalecer su postura negociadora y su estrategia frente a Brasil.
De esta manera, queda fehacientemente demostrada la importancia y la relevancia de que Nicaragua participe en el foro de la Aladi, mucho más que en cualquier otro foro de integración.
El autor es Jurista en Derecho Internacional.