- El ideal de formar líderes con mentalidad desarrollista y sostenible para con los recursos naturales de la región es uno de los objetivos que persiguen. Aún sabiendo que cuentan con escasos recursos, muchos de los jóvenes han estudiado en esa universidad costarricense mediante becas, y como respuesta están esparciendo sus conocimientos en los campos nicaragüenses en actividades vinculadas a la producción.
María Antonia López [email protected]
Con un ánimo emprendedor, como el de aquellos profesores que han dedicado casi toda su vida a la enseñanza, pero con mayor valor agregado, nos cedió la entrevista ya que su inclinación es hacia el desarrollo rural, la protección medioambiental, entre otros temas vinculados al campo.
Ha sido el único rector de la universidad desde que fue creada, considerando esto como un privilegio en su carrera profesional porque ha estado presente en toda su formación.
Sus títulos relacionados a su profesión de ingeniero agrónomo, tanto maestrías como doctorados, le han brindado la oportunidad de fortalecer el nivel de enseñanza que debe transmitir a los alumnos de la universidad.
LP. ¿Cuál es la filosofía de la universidad?
Nosotros queremos formar los líderes del mañana, hay una gran preocupación de la EARTH del futuro. Hoy vemos la situación mundial y creemos que necesitamos líderes positivos que busquen la mejora de la sociedad con intereses propios y aceptando la sociedad de manera positiva, con valores, ética y honestidad, es muy importante, así como la sensibilidad social, para la sobrevivencia de nuestros hijos y de los que no han nacido.
Sentimos que tenemos esa responsabilidad. Todo el esfuerzo es dotar de un conocimiento técnico, científico y un compromiso moral, ético y social para que sean capaces de competir, negociar y defender los derechos. Porque creo que en los tratados de libre comercio deberíamos tener la oportunidad como líderes de negociar y defender, porque si no nos van a pasar por encima.
Tenemos que tener una visión futurista, porque la globalización está bien, pero debemos ver cómo nos va a afectar, socialmente, ambientalmente, qué va a pasar con nuestras tradiciones y debemos reforzarlas mucho.
LP. ¿Esa es la filosofía con la que se fundó la escuela o ha ido cambiando con el tiempo?
Estamos en el decimotercer año y la universidad nació con esos fundamentos. La parte ambiental era fuerte. Creemos que debe contemplar un desarrollo armonioso, que la sociedad tenga oportunidades por eso, desde el primer año, buscamos estudiantes de escasos recursos y les dimos becas a todos. Ahora hay un cincuenta por ciento que tiene beca total, y entonces creemos que a través de darles poder del conocimiento, éstos pueden transformar el mundo.
No estamos graduando a miles, sino apenas cien por año, pero creemos que ésos están muy comprometidos. Cuando usted pregunta por la filosofía es en realidad basados en el individuo, la calidad y no la cantidad.
LP. ¿Los estudiantes son centroamericanos o de otras partes?
El 60 por ciento son centroamericanos, y el resto de Latinoamérica.
LP. ¿Qué posibilidades hay de que estos estudiantes se ubiquen en sus países y logren transmitir el conocimiento adquirido en la universidad?
Nosotros, tenemos 865 graduados y les damos seguimiento a cada uno de ellos. Sabemos que más del 70 por ciento trabaja en el sector privado, el 20 por ciento tiene su propia empresa y aunque es una población muy joven, ya están activamente participando con esa mentalidad, esa filosofía. De Nicaragua, tenemos 43 graduados.
Por ejemplo, Blanca Lacayo, de Bluefields, trabaja con una ONG apoyando a pequeños productores; otro es Juan Pablo Barrios, que trabaja en Aceitera Real y está tratando que la producción sea sostenible y responsable socialmente. Otro de los graduados está tratando de producir carne orgánica en Guatemala. Estos ejemplos buscan la sostenibilidad y el desarrollo armonioso.
LP. ¿La universidad hace algún tipo de investigación?
Sí, claro. El papel de banano, es lo primero que hicimos. Pero también los profesores descubrieron un nuevo producto que se llama Ecohum, son ácidos zónicos que mejoran el suelo y los cultivos. Es un producto que nos ayuda a producir sin tener que usar agroquímicos, sino como un producto orgánico. Tenemos otra tecnología japonesa con microorganismos eficientes que ayudan a transformar desechos orgánicos y convertirlos en abonos, para no tirarlos a los ríos.
También estamos investigando con recursos del Trópico Húmedo y la Biodiversidad, en buscar la cura al mal de chagas, que mata a cerca de 19 mil personas al año en América Latina, y afecta a 20 millones de personas, porque el vector que es un insecto se localiza en casa de gente pobre y por eso las compañías farmacéuticas no han tenido interés.
Estamos haciendo la investigación con la NASA y una Universidad de Alabama además de otras en América del Sur. Hemos visto la capacidad de algunas plantas que tienen la capacidad de matar el parásito de la enfermedad.
Estamos en nuestro cuarto o quinto año de investigación y creemos que lo importante es ver cómo podemos utilizar la biodiversidad, con productos autóctonos nuestros, de los que tenemos abundancia, para producir fármacos genéticos, perfumes, colorantes y allí es donde está la base para nuestro desarrollo. Ese tipo de investigaciones las estamos haciendo.
LP. ¿Participan los estudiantes?
Claro. Eso es muy importante. Inclusive acabamos de publicar un libro que se llama Costa Rica desde el espacio, donde nuestros estudiantes por seis o siete años fueron a la NASA a hacer una pasantía, donde hemos visto fotografías tomadas desde el transbordador espacial, y que en Costa Rica han desaparecido el bosque, erosiones del suelo, contaminaciones de agua, todo visto desde el espacio y luego estudios de campo que comprobamos ciertas condiciones.
Es un libro de referencia. Acaba de salir, pero lo queremos hacer para Centroamérica ya que es una herramienta muy útil para ver el deterioro, las oportunidades y manejar nuestros recursos naturales, humanos y los cambios en un período de 30 años, cómo nos han afectado, y cómo podemos planear mejor las cosas.
LP. A partir de las investigaciones realizadas, ¿qué valoración podría hacer de la situación de la región?
Creo que la región tiene un potencial tremendo, porque en productos tradicionales como el café se ha perdido el precio, la caña de azúcar tiene altibajos, y eso ha sido lo mismo, entonces, en qué competimos y cuáles son nuestras oportunidades y creo que la agricultura debe verse de manera diferente, como recurso agua, y tenemos abundancia si las protegemos, tenemos biodiversidad, y tenemos que saber utilizarla. Tenemos del 50 al 60 por ciento de la biodiversidad del mundo.
Por otro lado, el agroecoturismo debemos ampliarlo, tenemos que procesar nuestros productos, dar valor agregado y tener más estabilidad en el negocio. Creo que tenemos una gran cantidad de recursos naturales que nadie tiene, vitales para la vida.
En la parte forestal tenemos capacidad para producir mucho y tenemos que descubrir cómo usar los recursos de manera sostenida y empezar a procesar y comercializar.
DEDICADO A LA ACADEMIA
Trabajó con el Instituto de Desarrollo Agrario de Costa Rica
También laboró en el Instituto Tecnológico de ese país donde fue profesor y vicerrector de investigación y enseñanza
Por varios años fue director del departamento de producción animal del CATIE
Con la creación de la EARTH fue elegido como rector desde 1989.
CÓMO ACCEDER A EARTH
Antes del 15 de junio habrá una convocatoria para quienes deseen ingresar a esa universidad, enviando las notas de los últimos tres años, cartas de recomendación, fotos y haber llenado la solicitud, a la cual se puede acceder mediante Internet. A finales de abril, miembros de la universidad la estarán promocionando.
Aporte académico a protección de biodiversidad
Los temas de preservación y uso de la biodiversidad también están contemplados dentro del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos en los temas de medio ambiente y propiedad intelectual, sin embargo, no se ha notado la presencia de los académicos en las rondas de negociación.
El doctor José A. Zaglul, dijo que en el caso de Costa Rica, ya les han hecho algunas consultas, pero es importante que escuchen nuestras posiciones.
“Nuestros recursos biológicos son la riqueza mayor y es fácil que alguien venga de afuera, se las lleve, y nos la devuelva vendida, como ha sucedido en muchas ocasiones”, aseguró.
Alertó que de los recursos que se poseen con mayor fuerza, la biodiversidad es la última con la que aún se cuenta. Y no se trata de oposiciones completas, sino de ver oportunidades, protegerlas para el uso y desarrollo para los mismos habitantes.
“Me da temor de que si nosotros no sabemos negociar, si no nos desarrollamos van a ser otros los que nos desarrollen con nuestros productos y viviendo siempre en la pobreza, porque los que hacen el proceso y nos venden vienen de otro lado. Uno quisiera que en los tratados de libre comercio, en la protección intelectual, las patentes, tengamos mucha más participación académica, investigativa, para buscar la forma de mejorar esas cosas. A veces creemos que todo está inventado y hay mucho por descubrir y este esfuerzo que estamos haciendo con las universidades tiene que motivar a las facultades de Centroamérica”.
Las universidades relacionadas al rubro agropecuario de la región recientemente establecieron una alianza para el desarrollo, de tal manera, que ésta podría ser una oportunidad para que los académicos puedan brindar sus sugerencias a los equipos negociadores sobre el tema en cuestión.
Zaglul dijo al respecto que “espero que los líderes de negociación no vean solamente la parte comercial tradicional, sino que tengan una visión futurista y quisiera que las universidades participaran para hacer referencia y podamos hacer presión sobre la capacidad de nuestros recursos y cómo los vamos a explotar, eso requiere de mucha entereza y conocimiento”.