Frío hace destrozos

Edgard Rodríguez C. [email protected] Los estadios se han llenado de nieve y las pizarras de anotaciones. Los empleados del “Yankee Stadium”, laboraron durante 29 horas para extraer la nieve que se alojó en el emblemático parque, que se alistaba para el desafío inaugural del potente club ante sus seguidores. Pero el tiempo obligó una posposición. […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Los estadios se han llenado de nieve y las pizarras de anotaciones.

Los empleados del “Yankee Stadium”, laboraron durante 29 horas para extraer la nieve que se alojó en el emblemático parque, que se alistaba para el desafío inaugural del potente club ante sus seguidores. Pero el tiempo obligó una posposición.

Lo mismo sucedió en al menos cuatro parques más en la jornada del lunes, mientras el frío se iba a niveles difíciles de soportar y la nieve bombardeaba sin cesar. Y aunque ayer se realizaron más partidos, los pronósticos insisten en más nieve y frío intenso.

Lo que no ha conseguido enfriar la nieve, ha sido el accionar de algunos bateadores en este inicio de la temporada, quienes de acuerdo a su comportamiento inicial, dan la impresión de dirigirse a un año de muchos destrozos en los registros ofensivos establecidos.

Hasta antes de la jornada de anoche, Shea Hillenbrand de Boston tenía 15 impulsadas, Erubiel Durazo de Oakland 11 y Rey Ordóñez de Tampa Bay 8. El promedio de carreras por juego anda por 10.03, un 12 por ciento más, que el 8.97 que se acumuló el año pasado.

Una de las razones para semejante explosión es precisamente el frío, aunque hay muchos que se inclinan a pensar que la mayoría de lanzadores no están totalmente listos ahora. Otros en cambio señalan el desequilibrio que efectivamente existe entre algunos equipos.

Lo cierto es que cuando el frío hace estragos, los lanzadores no pueden sujetar bien la bola. “Mis pitcheos de rompimiento no están trabajando”, dijo Curt Schilling, un “tiro seguro” el año pasado con Arizona y ahora sin triunfos en sus primeras dos aperturas.

Batear es lo más difícil en el juego y los artilleros deberían ser los más afectados en medio de tanto frío. En cambio, después de una semana, han acumulado 196 jonrones, a un promedio de 2.18 por juego, considerablemente encima del 1.90 del año pasado.

Una semana es un trayecto demasiado corto para tener una idea clara sobre el rumbo que podría tomar la temporada, pero no deja de ser curioso, que en medio de semejante frío, los bateadores estén de lo más caliente en este inicio.  

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