- Productores matagalpinos dicen que condiciones actuales favorecen resurgimiento de este crimen
- Las autoridades dejaron de implementar el plan de seguridad para el campo y la Policía tiene cada año menos presupuesto
Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]
Frank Lanzas Monge, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa, recordó que entre 1995 y 1998, período de bonanza económica en el departamento de Matagalpa, los productores vivieron la época más difícil, pues eran muy comunes los plagios y secuestros en contra de los productores, principalmente cafetaleros y ganaderos.
Durante ese período, los plagios y secuestros fueron considerados por los delincuentes como una “verdadera industria” de la que obtenían millonarias sumas de dinero, recordándose los casos de los productores jinoteganos Jorge Armando Chávez e Isidro León York, este último ya fallecido.
“Prácticamente andábamos con un ‘rosario’ en la mano. Nuestra vida y la de todos los productores peligraba debido a que el secuestro se estaba institucionalizando en el Norte y sobre todo en Matagalpa”, recuerda el dirigente de los caficultores.
“El Gobierno ahora nos pregunta en qué gastamos el dinero cuando lo teníamos y precisamente lo gastábamos en seguridad, porque teníamos que andar con dos o tres guardaespaldas, más cuidadores en las fincas y los camiones tenían que venir cuidados cuando traían las cosechas. Eran costos en que incurríamos y otros lo gastaron cuando fueron secuestrados”, añadió Lanzas.
LAS CONDICIONES
Para Lanzas Monge, la actual situación económica en el departamento de Matagalpa puede hacer renacer la “industria” de los asaltos considerando, además, que el presupuesto de la Policía es cada vez menor.
Refiriéndose a los últimos secuestros registrados en Terrabona y Managua, Lanzas Monge aseguró que los productores ven con preocupación que en estos últimos días ha resurgido la “industria del secuestro”. “Esperamos que la Policía ponga mano dura y que esta situación no escale más alto”.
El Plan Permanente de Seguridad en el Campo, ejecutado de forma conjunta por el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional, redujo considerablemente la ocurrencia de este tipo de delitos, con mejores resultados en los primeros años de la presente década.
Estadísticas policiales señalan que durante el año 2000 se registraron cinco casos de plagio, dos en el 2001, tres en el 2002 y uno en el 2003, sin incluir el caso del comerciante Oscar Molinares Castellón, registrado el viernes en Terrabona.
Con relación a los secuestros, en el 2002 no se registró ningún caso en este departamento.
PÉRDIDAS INCALCULABLES
Las pérdidas que dejó la “industria del secuestro” a los productores son incalculables, según Frank Lanzas Monge, porque muchos de los secuestrados no revelaron los montos pagados a sus captores por seguridad. Sólo en los secuestros de Jorge Armando Chávez e Isidro León York, se pagaron un poco más de dos millones de córdobas.