- Bastante colorido y derroche
musical
Leslie Ruiz Baldelomar [email protected]
Con dos horas y quince minutos de retraso inició anoche la segunda edición del Carnaval de Nicaragua 2003 “Alegría por la Vida”, que congregó a por lo menos 150 mil personas de la Rotonda Centroamérica a la Rotonda Rubén Darío, en Metrocentro, Managua.
Se esperaba que la actividad diera inicio a eso de las 5:00 p.m. tal y como lo anunció el comité organizador en la última conferencia de prensa. Sin embargo, las primeras comparsas empezaron a desfilar hasta las 7:15 p.m.
Como se tenía previsto, dicho desfile estuvo encabezado por los motorizados de la Policía Nacional, le siguió la Banda del Ejército Nacional y el carro del alcalde de Managua, Herty Lewites, quien se hizo acompañar de la presidenta del comité, la diseñadora Emperatriz Urroz.
El meneo del Palo de Mayo no se hizo esperar con la comparsa Las estrellas del Caribe, proveniente del barrio Poiteen, en Bluefields, la que participó en la categoría aficionados.
A los pocos minutos se apareció radiante y con un bonito traje de fantasía, la reina del carnaval, Bertha Valle Otero, quien en esta ocasión mostró un poco más de su figura a todos los asistentes y televidentes de este colorido evento.
Seguidamente desfilaron el resto de comparsas y carrozas programadas, con motivos ecológicos, culturales e históricos. En algunas de ellas bailaron las jovencitas que participaron el pasado 15 de marzo, en el certamen “Reina del Carnaval 2003”.
Según Salomón Alarcón, vicepresidente del comité organizador, a esta edición carnavalesca asistieron menos personas de las esperadas. “Nosotros calculamos que vendrían unas 200 mil personas por lo menos, pero calculo que hay unas 150 mil. No sé que pasó”, dijo Alarcón, a la vez que aseguró que notaba mayor número de personas que el año pasado.
BUENAS VENTAS
También para los vendedores ambulantes fue una buena noche. Decenas de expendedores de agua, gaseosas, licor y cerveza se apostaron a lo largo del recorrido de las carrozas y comparsas, apagando la sed del público. Incluso improvisadas fritangas llenaron el ambiente del olor a carne asada y tajadas fritas. Por supuesto, las rosticerías y pizzerías no desaprovecharon la oportunidad para ofrecer sus productos y calmar el hambre de los transeúntes.
En tanto, las disposiciones policiales fueron respetadas en general y no se vendió ni gaseosas ni licor en envases de vidrio. Sí en latas, aunque éstas terminen por convertirse en objetos cortopunzantes.
Mientras, los diversos puestos médicos situados en puntos clave de la caravana se mantuvieron sin mucho trabajo, excepto por algunos casos de personas afectadas por el exceso de licor.
Cabe mencionar que a eso de las 8:00 p.m. no se había presentado ningún incidente de gravedad, debido a la fuerte presencia policial y de antimotines, quienes se dispersaron de forma estratégica y efectiva por toda la zona del carnaval.
Lo único que se convirtió en problema para algunos de los asistentes fue la carencia de áreas de estacionamiento. Sin embargo, fue solucionado con los parqueos de los centros comerciales que se sitúan alrededor.
El Carnaval de Nicaragua 2003 “Alegría por la Vida” significó una inversión de 70 mil dólares, según el vicepresidente del comité organizador. Por eso instó a las empresas privadas, que se sumen a esta iniciativa para que año con año se realice esta actividad, que se ha convertido en una forma sana de llevar entretenimiento a la población nicaragüense.