Policía mal vista en derechos humanos

Homicidios, torturas, golpes y detenciones ilegales figuran en informe del gobierno de EE.UU. José Adán Silva [email protected] La Policía Nacional de Nicaragua apareció mal calificada en materia de derechos humanos durante 2002, según el último reporte mundial que acaba de dar a conocer el gobierno de los Estados Unidos. Indica que “el gobierno nicaragüense respetó, […]

  • Homicidios, torturas, golpes y detenciones ilegales figuran en informe del gobierno de EE.UU.

José Adán Silva [email protected]

La Policía Nacional de Nicaragua apareció mal calificada en materia de derechos humanos durante 2002, según el último reporte mundial que acaba de dar a conocer el gobierno de los Estados Unidos.

Indica que “el gobierno nicaragüense respetó, en general, los derechos humanos de sus ciudadanos; sin embargo, algunas áreas siguen planteando graves problemas”.

“La Policía continuó propinando golpes y cometiendo otros abusos contra los detenidos. Algunos detenidos alegaron de forma veraz que fueron torturados. Las condiciones de las cárceles y celdas de detención de la Policía continuaron siendo severas y el hacinamiento aumentó. Las fuerzas de seguridad apresaron y detuvieron arbitrariamente a algunos ciudadanos; no obstante, la cantidad de denuncias de ese tipo disminuyó en el transcurso del año”, detalla el informe estadounidense.

LA PRENSA llamó al vocero de la Policía Nacional, comisionado Marlon Montano, para obtener su versión, pero respondió que en principio no conocía el informe, que si se le podía enviar por correo electrónico para leerlo y después responder. Se le envió el informe, pero luego ya no contestó su teléfono celular.

DENUNCIAN 20 HOMICIDIOS

“A pesar de que el gobierno castigó efectivamente a algunas personas que habían cometido abusos, persistió cierto grado de impunidad. Largos períodos de detención preventiva y prolongados retrasos en la aplicación de la justicia aumentaron significativamente”, dice el informe.

Agrega que “sin embargo, la Policía recibió 20 acusaciones de homicidios cometidos por la Policía”.

De acuerdo con este informe, la Inspectoría General de la Policía Nacional recibió 20 denuncias relativas a la muerte de presuntos criminales a manos de la Policía, y 103 denuncias de casos en los que la Policía hirió a sospechosos de crímenes mientras intentaban arrestarlos.

El informe señala que la Inspectoría General remitió a los tribunales, para su revisión, todos los casos en que la Policía, supuestamente, usó exceso de fuerza que puede ocasionar la muerte, pero que los casos rebotan en los tribunales por retardación de justicia o corrupción en el sistema judicial.

“Sin embargo, los tribunales a menudo se demoran en procesar estos casos y muchos de ellos nunca alcanzan una resolución final en ellos. La Policía no toma la decisión final en los casos enviados a los tribunales hasta que éstos emiten un veredicto”, dice el informe.

TORTURAS, CASTIGO, TRATO CRUEL…

Pero no sólo en esos abusos se destaca una actuación negativa de parte de los agentes del orden, ya que según el informe, “aunque el uso de la tortura constituye un delito penado por la ley, la Policía continuó propinando golpes y cometiendo otros abusos contra los detenidos”.

Añade que en 2002 hubo “numerosos informes fidedignos” de que la Policía golpeó o maltrató físicamente a los detenidos, a menudo para obtener confesiones. El informe también resalta algunas medidas de las autoridades de la Policía, para poner fin a las violaciones de Derechos Humanos, como bajas deshonrosas y juicios criminales.

Señala que, no obstante los esfuerzos por disminuir los abusos, en la institución policial persistió “cierto grado de impunidad”, y que “los arrestos y detenciones arbitrarias por parte de la Policía continuaron constituyendo un problema”.

CÁRCELES TERRIBLES

Según el informe de Estados Unidos, algunas prisiones y muchas celdas de detención policial en Nicaragua no cuentan con suficiente luz e higiene y tienen poca ventilación. “Las condiciones en las cárceles y celdas de detención temporal siguen siendo duras. Las celdas en las estaciones de Policía se mantuvieron hacinadas. Los sospechosos fueron colocados con frecuencia en estas celdas durante los juicios, porque las limitaciones presupuestarias restringían a menudo el uso de combustible para llevarlos y traerlos de juzgados distantes”.  

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