La guerra en Irak y los mercados latinoamericanos

Israel [email protected] Aparentemente le lejanía del conflicto bélico en Medio Oriente no tiene por qué afectar directamente las economías latinoamericanas no obstante, las distancias son hoy relativas y el nivel de interconexión de las economías del mundo es cada día más consistente. ¿Quién iba a pensar hace medio siglo que una crisis en la economía […]

Israel [email protected]

Aparentemente le lejanía del conflicto bélico en Medio Oriente no tiene por qué afectar directamente las economías latinoamericanas no obstante, las distancias son hoy relativas y el nivel de interconexión de las economías del mundo es cada día más consistente. ¿Quién iba a pensar hace medio siglo que una crisis en la economía rusa iba impactar negativamente en Asia, Latinoamérica y en los mismos Estados Unidos?. O que el desbarajuste de el mercado mexicano en años recientes iba trastocar negativamente los mercados Latinoamericanos y Norteamericanos.

Pero resulta que la naturaleza abierta de las economías modernas al mercado internacional, las relaciona a tal nivel, que cualquier evento negativo o positivo que ocurra en una economía grande por lejana que ésta sea, impacta negativa o positivamente en los países latinoamericanos.

Veamos por ejemplo la crisis económica en Argentina, evidentemente ha provocado efectos nefastos sobre las economías vecinas sobre todo en aquellas con las que Argentina tiene un volumen de intercambio comercial considerable. Tal es el caso de Chile donde por efectos de una caída drástica en la demanda de importaciones de Argentina la oferta de exportaciones chilenas a ese país se redujo con la consecuente reducción de sus ingresos.

Pero los efectos también tuvieron que ver con el hecho de que a pesar que los indicadores de riesgo en los mercados emergentes se mantuvieron mas o menos estables, la percepción de los inversionistas sobre la región se colmó de incertidumbre por el problema argentino y se erosionó la confianza de los inversionistas en el mercado regional esta situación condujo a Latinoamérica a una de las crisis más profundas de su historia.

Hay que señalar que el impacto exógeno sobre las variables económicas endógenas de un país depende de dos factores esenciales, en primer lugar, del tamaño de la economía “enferma”. Por ejemplo si la economía es la de Estados Unidos los efectos serán de dimensiones gigantescas aún más si se trata de economías pequeñas y dependientes como las centroamericanas, en segundo lugar, del volumen de intercambio comercial entre la economía “enferma” y las demás economías.

Hay un tercer elemento de vital importancia y es que aunque una economía no tenga (como el caso específico de Centroamérica), poca o ninguna relación comercial con China por ejemplo, si esta última tiene un nivel de intercambio comercial fluido con la Unión Europea (UE), un trastorno en la economía china afecta por triangulación a Centroamérica pues esta región coloca el 22 por ciento de sus exportaciones en Europa.

Actualmente los analistas latinoamericanos anuncian una recuperación en los mercados financieros de la región, los bonos y otros títulos valores presentan una propensión hacia la alza generando mayor confianza en los inversionistas. Tal situación aunque un poco paradójica por la incertidumbre que normalmente genera un conflicto militar, sólo refleja el comportamiento indiferente de los mercados emergentes ante la guerra en Irak al menos hasta hoy.

No obstante, es importante analizar qué pasaría en los mercados si la guerra se prolonga más tiempo, mucho más allá de lo que los mercados habían previsto, dada la total inconsistencia del Gobierno de Estados Unidos en sus pronósticos sobre una victoria rápida.

“La gerencia de guerras”, como cualquier otra actividad gerencial, necesita de buena información para la toma de decisiones, es de suponer que de acuerdo a los resultados y las palabras mismas del jefe del comando Central en Qatar, ellos desconocían totalmente la capacidad de contra golpe del ejército iraquí (es decir, carecían de suficiente información) esta premisa nos indica que el conflicto se prolongara más allá de lo establecido por el cronograma de ejecución programado por el pentágono.

Y es ante esta posibilidad real que había que pensar en el comportamiento de los mercados financieros latinoamericanos, recordemos que Latinoamérica viene de una situación de extrema turbulencia por la crisis argentina y la incertidumbre electoral en el Brasil.

En el informe presentado por el Banco Mundial el año pasado sobre las Perspectivas de la economía mundial y los países en desarrollo 2003, se proyecto un crecimiento para la Economía latinoamericana de el 1.8 por ciento y aunque el pronóstico no es nada envidiable habría que agregarle que en ese momento no se contempló la posibilidad de una guerra entre Estados Unidos e Irak.

Sin embargo dada la situación bélica y la amenaza de su prolongación y teniendo en cuenta que las oportunidades regionales de crecimiento global y regional se activan con la inversión un cambio de señal en los mercados dictado por el conflicto militar, podría desactivar la inversión y como resultado podríamos tener un crecimiento económico negativo con la consecuente elevación de los índices regionales de pobreza.

El autor es director de la escuela de Economía , Comercio Exterior y Marketing de la UCC.  

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