Javier Largaespada
Leí el análisis en relación a la guerra en Bagdad de Arturo Mcfields (LA PRENSA, 31 de marzo). Simpatizo mucho con el análisis. Me entristece saber que las guerras no son la mejor vía hacia la paz, pero a veces son necesarias. Creo que el interés primordial de cada ser humano es disfrutar de la paz que nos brinda la vida misma.
Yo estoy y estaré contra la guerra, pero considero que hay obligación de protegerse de gente como Saddam, que tienen en su poder armas de destrucción biológica, que eventualmente pudiera usarlas contra sus “enemigos”, o como él llama a Occidente, “la cabeza de la serpiente”.