Buscan a delincuente cubano-americano

Heberto Jarquin M./[email protected] TRIANGULO MINERO.- Médico-cirujano, ginecólogo y filántropo de vocación es la fachada que utilizaba Mitchell Fernández Pedraza, un hábil embustero, supuestamente de origen cubano-americano, que llegó a inicios de año al Triángulo Minero y cometió decenas de delitos, entre ellos, estafa, robo y estupro. Fernández Pedraza (las autoridades sospechan que se cambia de […]

Heberto Jarquin M./[email protected]

TRIANGULO MINERO.- Médico-cirujano, ginecólogo y filántropo de vocación es la fachada que utilizaba Mitchell Fernández Pedraza, un hábil embustero, supuestamente de origen cubano-americano, que llegó a inicios de año al Triángulo Minero y cometió decenas de delitos, entre ellos, estafa, robo y estupro.

Fernández Pedraza (las autoridades sospechan que se cambia de identidad), de unos 40 años, de raza blanca, se movilizaba en una camioneta Hilux gris, con franjas anaranjadas, placas 148-305, y a su paso por las comarcas de Santa Rita, Coperna, Yaoya y Susún, ubicadas en los municipios de Siuna y Rosita, engañaba a la población campesina para obtener dinero.

“El ‘samaritano’ le decía a la gente que su papá, Hannet Fernández, había ganado la lotería en el estado de la Florida, Estados Unidos, y que le había encomendado visitar las zonas rurales de Nicaragua para promover la construcción de viviendas, abastecer de medicinas a los centros de salud y dar becas a los jóvenes”, relató Mariano Rivas Chavarría, dirigente de la cooperativa de Susún.

Añadió que el “altruista” pedía hasta 800 córdobas a cada persona que sería beneficiada por sus falsos proyectos, para costear las gestiones que realizaría en Managua y Miami. “Algunos campesinos vendieron sus vaquitas para entregarle dinero a este delincuente”, indicó Rivas.

“EAMINABA” A LAS JOVENES

En sus andanzas, Fernández hizo gala de sus aptitudes de ginecólogo, puesto que sedujo a unas 15 damas a las que ofrecía tratamiento especializado. “Tres de ellas quedaron embarazadas”, comentó María Montenegro, vecina de la comunidad de Coperna.

“Algunas de las víctimas del antisocial cubano-americano son menores de edad”, señaló Mariano Rivas, originario de Susún, donde Fernández conquistó a ocho adolescentes.

CAMIONETA ROBADA

La Policía descubrió que la camioneta Hilux que utilizaba Mitchell Fernández la había robado en Yalí, Jinotega. El vehículo pertenece al cura Santiago Rivas Gadea, párroco del lugar, quien la había recibido del organismo humanitario Cáritas.

En Rosita, a inicios de marzo, Fernández atropelló a una señora y estuvo detenido en la estación de Policía. Al salir en libertad, vendió la camioneta al señor Lizardo Montalván en 4,000 dólares, y huyó con rumbo desconocido.

La Policía de Rosita entregó el vehículo al sacerdote Rivas Gadea, quien se trasladó desde Yalí a recuperarla.

El delincuente antillano, que es buscado en todo el país, también cometió múltiples delitos en Estelí, Jinotega y Matagalpa, reveló una fuente policial de Las Minas, RAAN.  

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