- Grant Thornton señala que en venta de GEOSA el Estado perdió
206.6 millones de córdobas - Presidente de Enel, Mario Montenegro, dice que todo fue correctamente negociado
Jorge Loáisiga Mayorga [email protected]
El presidente de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (Enel), Mario Montenegro, descalificó la auditoría de Grant Thornton, que presume irregularidades que podrían haber dejado millonarias pérdidas a esa empresa estatal.
Las presuntas irregularidades ocurrieron cuando el actual presidente, Enrique Bolaños, era vicepresidente y presidía la Junta Directiva de Enel.
“En realidad no existen las presuntas irregularidades de las que estos señores hablan. Me parece que no investigaron lo suficientemente para tener el cuadro completo”, dijo Montenegro, pese a que él contrató los servicios de la firma de auditores.
La firma auditora señala problemas en el traspaso de las plantas geotérmicas de San Jacinto Tizate, Planta Momotombo, la venta de GEOSA y los millonarios reclamos de Unión Fenosa.
El informe dice que por las plantas geotérmicas no se ha obtenido ganancias, que GEOSA se vendió en 159 millones de córdobas cuando su valor en libros era de 365.6 millones, perdiendo el Estado 206.6 millones de córdobas.
“En el caso de GEOSA, hubo licitación y se le adjudicó al oferente más alto. Con las plantas geotérmicas, éstas se estaban perdiendo y se negociaron con varias empresas que al cabo de 15 y 20 años van a devolverlas al Estado, y los reclamos de Unión Fenosa, son normales en un contrato de compra-venta”, dijo Montenegro.
La Contraloría por su parte anunció la realización de una auditoría en Enel para verificar los hallazgos de la firma de auditores.
SAN JACINTO POWER Y ENEL ACORDARON PAGO
Mientras tanto el representante de la empresa San Jacinto Power S.A, Ervin Krüger, dijo a LA PRENSA que dicha sociedad, que adquirió los derechos de explotación del campo geotérmico San Jacinto – Tizate, pagará al Estado, con generación de energía, unos 58.5 millones de dólares en 20 años.
Según Krüger, ese fue el acuerdo que establecieron de forma mutua, la Empresa Nicaragüense de Energía (Enel) y San Jacinto Power, en una negociación que duró tres años.
Una auditoría de la firma de auditores, Grant Thornton, remitida a la Contraloría el pasado 20 de marzo, señala que Enel no obtuvo ningún beneficio económico al ceder los derechos de exploración, explotación y las instalaciones físicas de la planta geotérmica San Jacinto-Tizate.
“Las cesiones de contrato de compra-venta de energía; cesión de condiciones de exploración y el derecho de uso de las instalaciones físicas y pozos existentes de Intergeoterm SA, se realizaron sin obtener Enel, ninguna compensación económica, como contraprestación a todos los activos y derechos cedidos”, dice la auditoría.
“Creo que los auditores no tuvieron a la vista todos los documentos de las negociaciones de estos contratos. Todo fue transparente”, expresó Krüeger
Éste mostró documentos en los que se estableció que el precio de energía generada a través de la planta geotérmica San Jacinto-Tizate, sería de 5.95 centavos de dólar por kilowatt hora, a partir de la entrada en operaciones de la planta y con ello se pagaría el derecho de explotación de la misma en 20 años. El proyecto no ha empezado a funcionar.
“Esos fueron los términos del contrato y así quedó establecido. Todo fue transparente”, insistió Krüger.
Agregó que en dicho proyecto invertirán 140 millones de dólares y probablemente a finales de este año inicien operaciones.
NACIÓ DE ANTIGUA SOCIEDAD CON RUSOS
San Jacinto Power es una sociedad con participación accionaria de empresas como Debis Industriehandel GBMH de Alemania, Krüger Consultores Asociados de Nicaragua, ITM de Canadá, Tarma Investment Co, de Canadá y Consorcio Eléctrico Centroamericano (CECSA) de México, según explicó Krüger.
De acuerdo con la auditoría de Grant Thornton, el Estado de Nicaragua invirtió en la planta geotérmica San Jacinto-Tizate, 159.7 millones de córdobas, que correspondían a las aportaciones que Enel efectuó para la constitución y desarrollo de la empresa Intergeoterm S.A que explotaba la planta en mención. Enel tenía el 72 por ciento de las acciones de esa sociedad. El resto de acciones pertenecían a la empresa rusa Burgazgeoterm y a un ciudadano ruso llamado Oleg Pavarof.